¿ABANDONAR PARA SIEMPRE?  LA INFUNDADA PRETENSION DE MAR CON SOBERANIA

El boliviano digno y patriota de ayer, hoy y el que viene después, jamás renunciará su innegable derecho de retornar al Pacífico con plena soberanía.

¿ABANDONAR PARA SIEMPRE? LA INFUNDADA PRETENSION DE MAR CON SOBERANIA

El presidente chileno Sebastián Piñera afirmó  ayer en Santiago que su país está dispuesto a conversar con Bolivia en la medida que el gobierno de Morales “reconozca, entienda y respete el significado del fallo de La Haya, que se reconozca en plenitud el tratado de 1904 y se abandone esta infundada pretensión sobre el mar, territorio o soberanía chilena. En esos términos, Chile siempre va a estar dispuesto a conversar”. (Opinión 3/10/18)

Piñera exige poco menos que Bolivia se arrodille para entablar toda clase de negociaciones siempre y cuando nos olvidemos del mar. Sueña quizá, que puede ser posible.  El boliviano digno y patriota de ayer, hoy y el que viene después, jamás renunciará su innegable derecho de retornar al Pacífico con plena soberanía, porque el mundo conoce que Chile usurpó mar y territorio a Bolivia con una invasión armada inspirada por jefes militares británicos declarando una guerra injusta para defender sus empresas anglo-chilenas que explotaban guano y salitre a lo largo del litoral boliviano.

Es verdad que el fallo de la CIJ pulverizó  ilusiones de todo un pueblo. Bolivia perdió en La Haya en su demanda jurídica de obligar a Chile a dialogar el tema marítimo. La confianza fue creciente en todo momento. Así reconoció el profesor universitario de Derecho de la UMSS, Augusto Jordán (Cucho) un día antes del fatídico fallo. “El hecho de haber elegido un tribunal internacional, para entablar  negociaciones contra un oponente tozudo, prevalido de la fuerza y la sinrazón, es una victoria sin igual, ya que nos pone en el concierto de naciones en un sitial respetable. Desde la perspectiva del Derecho Internacional Público somos un Estado confiable, digno de admiración y respeto, consecuentemente somos vencedores cualquiera sea la redacción de la sentencia, y lo somos porque pese a quien pese, jamás renunciaremos a un derecho que nos corresponde por naturaleza”. (Los Tiempos 1/10/18)

¿A quién culpar? En mi opinión, ¡¡a nadie!!  Bolivia toda confió en una  CIJ como una esperanza cierta ante constantes fracasos de otros gobiernos. Todos los presidentes a su turno cumplieron su rol histórico eligiendo su propia estrategia para negociar una salida soberana al mar desde el presidente Ismael Montes. El general Hugo Banzer estuvo a punto de lograr el “Corredor Oceánico” en sus negociaciones directas con el general Augusto Pinochet (ambos golpistas y dictadores) y vino “El Abrazo de Charaña”. Banzer consultó a 100 notables ciudadanos de Cochabamba, entre ellos directivos del Comité Pro Mar Boliviano encabezado por doña Gaby de la Reza, que reiteraron al presidente de facto que si había “Corredor” tendría que ser con soberanía. El presidente Jaime Paz Zamora, desempeñó también su propio rol histórico: Inaugurar “Bolivia Mar” en la costa de Ilo en negociaciones directas con el entonces presidente peruano Alberto Fujimori. Paz Zamora no buscó diálogo con Chile, vio otras alternativas, pero “Bolivia Mar” hoy está abandonada. ¿Se puede considerar fracaso y derrota esas acciones?

Hemos aplaudido cuando el presidente Morales invitó a conformar un equipo jurídico nacional e internacional altamente competente a la cabeza del ex presidente Eduardo Rodríguez  Veltze y un excepcional vocero de la causa marítima, Carlos Mesa Gisbert. Los primeros resultados en el largo litigio de cinco años en La Haya fueron victorias para Bolivia, entre ellas que la CIJ se declare competente para tomar en cuenta la demanda boliviana no obstante que Chile había solicitado que se declare sin competencia. La CIJ, analizó exhaustivamente cada uno de los alegatos y nos alegramos cuando Mesa dio cátedra de historia del mar ante los periodistas chilenos ganándose la admiración de propios y extraños, o cuando Rodríguez Veltze y su equipo de juristas internacionales demostró solvencia en la defensa oral de la causa marítima. El presidente Morales, confió en ese equipo, como todos los bolivianos. Pese a su intención de asumir personalmente todas las responsabilidades, el Jefe de Estado no es culpable, tampoco el equipo jurídico  cuya integridad moral y honestidad intelectual no se puede poner en duda. Hoy nos damos cuenta que el derecho internacional tiene normas propias de interpretación de los argumentos, y probablemente nos equivocamos al confiar demasiado en nuestra  razón porque creíamos que los intercambios  de notas revérsales, reuniones de plenipotenciarios y otros eran sinceros. Hemos aprendido la lección, pero no fuimos derrotados. “A cualquier distancia que miremos y  a cualquier profundidad que busquemos”, la respuesta siempre será la misma: Mar con soberanía, suprema causa que debe unirnos por encima de los egoísmos partidarios, políticos e ideológicos.

Ahora bien, debía esperarse como algo normal la reacción de los enemigos del régimen, que después del fallo, siendo adverso a Bolivia, iban a buscar culpables , estigmatizarlos y sancionarlos como ya sugirió el ex magistrado Gualberto Cusi:  colgar al Presidente Morales, como se colgó al presidente Villarroel.  Frente a tanta mezquindad moral, el gobernante chileno Sebastián Piñera siente placer porque fácilmente nos fragilizamos, y nos mostramos como presas débiles de ser devorados en cualquier momento.

 Pero, todos estamos equivocados. Bolivia sigue altiva, más fuerte y más unida frente a la causa marítima  y hasta los enemigos de Evo reconocen que hay que plantearse nuevas estrategias para llegar al mar, esta vez no sólo al Pacífico, también al Atlántico. Llegó la hora de sacudirnos el polvo,  hemos esperado reparar la injusticia por más de un siglo y puede pasar otro ciclo igual, pero Chile debe saber, que Bolivia nunca renunciará a su derecho de volver con soberanía y dignidad a sus costas del Pacífico.

Creo que el gobierno debe ajustar la estructura de la Cancillería sobre todo respecto  al canciller Pari  que anunció que Bolivia no tiene obligación de reconocer el fallo. Tal afirmación es un desacierto, tomando en cuenta que La Haya puede dar su veredicto favorable a Bolivia en el caso Silala. Chile se siente ganador creyendo que son aguas internacionales y su presidente siente éxtasis por contar con respaldo del presidente Trump. ¿Acaso se intenta desarticular Bolivia que en el último decenio marcó una política antiestadounidense? El Cono Sur, no puede ser escenario de experimentos belicistas porque quiere alguna potencia. La geopolítica-militar mundial ha cambiado, ya no se habla de una sola potencia, porque están presentes otras  dos significativas potencias, China y Rusia que tienen buena amistad con Bolivia. El caso Haya pasa a la historia; se hizo lo que correspondía. Comenzó la nueva era, esta vez,  con más realismo e inteligencia y convencidos que Bolivia es una nación viable.

 

 

Redaccion:

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General Revista TEMAS cbba

cochabamba.safi@gmail.com