EL NUEVO DESAFÍO CÍVICO: “COCHABAMBA SE RESPETA”

Después del desfile cívico, los presidentes de los comités cívicos, David Torrelio y Mauricia Delgadillo, presentes junto a integrantes del Grupo de Asesores de Riesgo y Rescate.

EL NUEVO DESAFÍO CÍVICO: “COCHABAMBA SE RESPETA”

Los líderes cívicos de Cochabamba, David Torrelio Pacheco y Mauricia Delgadillo Romero fueron vistos juntos en el último desfile cívico en homenaje a la gesta libertaria del 14 de Septiembre recibiendo aplausos del público. Un gigante pasacalle con la leyenda “Cochabamba se respeta” sugería un mensaje de renovada esperanza de lucha para superar frustraciones y angustias que hoy agobian a los cochabambinos.

Las dos instituciones trabajan en forma conjunta en diferentes taréas que son inherentes a su campo de acción en beneficio de la ciudadanía. El hecho refleja confianza y tranquilidad a la hora de evaluar la gestión de ambos dirigentes, según un rápido sondeo de opinión entre dirigentes vecinales, profesionales y empresarios que realizó nuestra revista.

El presidente del Comité Cívico Central, considerado hombre de equilibrio, responsable y coherente en sus actos supo catalizar los conflictos que vivió Cochabamba. Salió airoso frente a la provocación de sus adversarios que intentaron eclipsar su gestión por no sumarse abiertamente a la causa del 21F convertida hoy en corriente política, sin embargo,  fue pieza clave para el éxito del contundente paro cívico realizado el 16 de enero de 2018 que frenó en seco la vigencia del nuevo Código del Sistema Penal, señalan los consultados.

La presidenta del Comité Cívico Femenino, es conocida  como una luchadora tenaz por los derechos de la mujer y  contra toda forma de violencia de género. Contagia dinamismo y está presente en diferentes instituciones impulsando campañas de  solidaridad, organizando talleres de capacitación para amas de casa trabajadoras, comerciantes, profesionales, artistas, etc. Su meta –según los consultados- es lograr que las mujeres  sean verdaderas ciudadanas proactivas y protagonistas del desarrollo.

El lema “Cochabamba se respeta” se entiende como una demanda al Estado, un desafío a la misma sociedad y un llamado a la empresa privada para trabajar juntos en favor del potenciamiento económico y contra la pobreza  muy marcada en barrios periféricos de la ciudad, en poblaciones intermedias y áreas rurales del Departamento.

Si bien se reconoce que el  complejo Misicuni  es una realidad, el agua potable todavía no llega a la totalidad de las  viviendas menos a los barrios del sur donde sus pobladores compran agua de cisternas a precios elevados, según dirigentes del sector.  La Planta Procesadora de Urea en el Trópico es otro logro pero no están cuantificadas las regalías que debe percibir la región, tampoco se sabe sobre las compensaciones por la generación de energía eléctrica siendo que Cochabamba acaba de ser declarada centro energético del país, agregan profesionales entrevistados.

En el Cercado, por ejemplo,  se debe evitar el crecimiento descontrolado de asentamientos humanos por la constante migración; aprobar planimetrías definidas por el Municipio para las nuevas urbanizaciones casi clandestinas que existen en distritos del sur, concertación de una nueva Ley entre Estado y gobiernos sub nacionales para solucionar el problema de los nuevos barrios por encima de la cota 2750 y el derecho que tienen las mancomunidades del Tunari de cuyos límites depende la preservación del Parque Nacional Tunari, principal pulmón de la ciudad.

También los vecinos  piden obligar a la Alcaldía y SEMAPA solucionar con carácter de urgencia la contaminación del río Rocha, cuyas aguas mal olientes  son portadoras de enfermedades y un grave atentando a la salud de la población. Afirman que otro pedido urgente del Comité Cívico debe ser plantear al gobierno la construcción de un nuevo hospital de tercer nivel para desconcentrar los servicios de salud ante al colapso que  sobrelleva el Hospital Clínico  el Viedma por la creciente demanda de pacientes.

En el ámbito municipal preocupa a los vecinos, la baja ejecución presupuestaria del POA 2019 que se atribuye al desgobierno y escándalos registrados en los dos últimos años.  Recuerdan que es difícil  olvidar la dramática situación de la Alcaldía de Cochabamba desde la gestión de “Chaly” Terceros que aún arrastra problemas jurídicos por la construcción del Hospital del Niño, pasando por la de Edwin Castellanos que tiene en su haber repercusiones por el puente caído en la Av. 6 de agosto, terminando en José María Leyes, involucrado en el caso mochilas que lo llevó a la cárcel.

La ciudadanía en ese largo tiempo sólo cosechó sinsabores, por lo mismo los dirigentes vecinales piden a  los cívicos,  OTBs y otras instituciones profesionales coadyuvar a resolver el desastre municipal. En la Alcaldía se necesita un golpe de timón que signifique situar en puestos claves a verdaderos profesionales en gestión pública para acabar con la  corrupción, ineficiencia y  falta de planificación técnica.

Aunque en la Llajta no siempre es fácil reconocer cualidades  y virtudes ajenas, mucho menos en  medio de la tormenta electoral, fue positivo ver a dos dirigentes cívicos mostrando optimismo frente al futuro de Cochabamba que hoy más que nunca necesita nutrirse de un nuevo liderazgo responsable.

 

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REDACCIÓN CENTRAL

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