¿QUÉ CLASE DE DEMOCRACIA ASPIRAMOS LOS BOLIVIANOS?

El presente artículo fue redactado por el quipo de la Revista Temascbba.com, algunos de ellos testigos y protagonistas de los hechos históricos. Muchos mártires en el recuerdo y héroes que hoy luchan por una democracia más perfecta.

¿QUÉ CLASE DE DEMOCRACIA ASPIRAMOS LOS BOLIVIANOS?

Desde 1982 los bolivianos buscamos construir una verdadera democracia, con justicia social y libertad, con independencia de poderes y respeto a la Constitución Política del Estado. Tras 18 años de gobiernos militares desde René Barrientos Ortuño hasta Guido Vildoso Calderón, el ciclo democrático no fue interrumpido y es muy claro que hay mayor madurez política en la sociedad

La democracia es un sistema donde el pueblo organizado ejerce el poder en la estructura política del Estado mediante sus representantes elegidos en sufragio universal. Una elección puede castigar o premiar a los conductores de la Nación mediante voto secreto en las urnas. Puede decirles váyanse o quédense. Ahora bien: queremos ¿Democracia directa y pura? ¿Democracia  representativa indirecta? ¿Democracia participativa? Hasta octubre de 2003, con el segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, la democracia boliviana fue representativa, pactada y controlada mediante acuerdos entre partidos políticos.

Evo Morales  combinó democracia representativa con democracia participativa dando protagonismo activo, directo y decisivo en la toma de políticas de Estado a  los movimientos sociales: los trabajadores organizados en la COB y los campesinos en la CSUTCB, conformaron a su vez  CONALCAM, con  visión de poder social. La democracia en Bolivia, no tiene nada que envidiar a las democracias vigentes en Occidente y Oriente. Sólo hay que ver los resultados que cada nación tiene: La estadística de de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE y NN.UU. (https://es. Wikipedia.org./Wiki/Noruega) sigue reconociendo a Noruega como el país con mejor democracia donde existe monarquía, pero “su sistema es calificado como estado socialista” por el control del Estado sobre los recursos naturales y las industrias estratégicas, la distribución de la economía entre sus habitantes y el acceso universal y gratuito a la salud y educación. Burundi, en África, según la misma estadística, tiene la peor democracia. Siendo “monarquía democrática parlamentaria”, Noruega tiene el mejor IDH.

Ni capitalista ni socialista: Bolivia es democrática donde las libertades civiles son respetadas, hay vigencia de poderes de Estado (discutible si son independientes o no) hay libertad de prensa y libertad de expresión  más allá de los límites exigidos. La gente expresa sus elogios y  disgustos; pondera  aciertos, condena los abusos del poder, protesta y  reclama  por cualquier medio de comunicación. Tiene mayor acceso a la libre información de internet y las redes sociales y utiliza los mismos instrumentos  para retroalimentar odios raciales, insultos y mentiras contra sus adversarios. Sin temor a equivocarnos, prima la tolerancia. Y en el campo económico los réditos de la economía generada por las empresas estatales, se redistribuyen en bonos asistenciales en favor de sectores sociales más postergados como la niñez del campo. Sin duda, el signo más icónico es la estabilidad económica y financiera con fortaleza de la moneda boliviana que a la gente le garantiza transacciones de compra y venta o el uso de créditos bancarios de largo y mediano plazo sin  bruscos cambios de valor del dólar de la noche a la mañana.

 

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PODER DE LAS URNAS SOBRE LAS ARMAS

Bolivia vive más de 12 años de democracia gobernado por un indígena, que tiene fieles seguidores que piden continuidad y adversarios  que rechazan sus medidas, forma y estilo del Presidente y buscan el cambio por la vía pacífica; elecciones. Oficialismo y  oposición coinciden en preservar la democracia por encima de cualquier aventura golpista ratificando el poder de las urnas sobre las armas. “Los bolivianos somos capaces de unirnos  y trabajar juntos” (Documentales: Bolivia Siglo XX) dijo el último presidente militar de Bolivia, Gral. Guido Vildoso Calderón al entregar el mando de la Nación el 10 de octubre de 1982 al ganador de las elecciones democráticas de  l980, el abogado Hernán Siles Suazo que encabezó la UDP, (Unidad Democrática y Popular). Siles al jurar al cargo, afirmo: “El esfuerzo que hemos hecho los bolivianos por el progreso de la Patria, no solo es por el país, sino por la gran patria latinoamericana”. (Documentales: Bolivia Siglo XX)

Siles encarnaba la nueva democracia, después de 18 años de gobiernos militares que aplicaron la “Doctrina de la Seguridad Nacional” diseñada por el Pentágono norteamericano: abierta persecución, exilio y asesinato de gente de izquierda. En 1974 las FF.AA. expulsaron a sus socios MNR y FSB y se  proclamaron “Institución Tutelar de la Patria”. Banzer, poder personalizado,  perpetró la Masacre de Tolata, en Valle Alto-Cochabamba ordenando liquidar bajo su responsabilidad a todo extremista. Banzer de dictador se volvió demócrata y participó en dos elecciones libres llegando al poder con pactos y acuerdos con otros partidos. Fundó ADN, Acción Democrática Nacionalista  para llegar al Congreso y neutralizar el Juicio de Responsabilidades en su contra que comenzó el líder socialista Marcelo Santa Cruz, tras su retorno del exilio. Su presidencia fue cortada el 21 de julio de 1978 por un golpe militar encabezado por su ahijado, el general de aviación Juan Pereda Asbún, tras elecciones fraudulentas donde él ganó. Pereda duró hasta el 24 de noviembre del mismo año, cuando fue derrocado por el general David Padilla Arancibia que convocó a elecciones generales el 1 de julio de 1979, siendo el ganador, Hernán Siles que no alcanzó el poder,  pues, de acuerdo a previsiones de la Constitución, la elección se definía en el Congreso cuando no se alcanzaba la mayoría de votos. Fue elegido el presidente del Senado Walter Guevara Arce con apoyo del MNR y permaneció hasta el 1 de noviembre de 1979, cuando fue derrocado por el coronel Alberto Natusch Busch, quien, después de su asonada, no salió de Palacio durante 16 días.

Un alzamiento militar obligó a Natusch Busch dejar el mando de la Nación y  entregarlo a la presidenta del Senado, Lidia Gueiler Tejada, quien a su vez fue alejada del poder por otro golpe militar el 17 de julio de 1980, dirigido por el  comandante del Colegio Militar de Ejército,  Luis García Meza Tejada, quien a su vez fue depuesto por  una junta militar que nombró como su representante  al  general Celso Torrelio Villa. Por el pulseo de poderes en las logias internas de las FF.AA. meses después entregó el mando de la Nación al Gral. Guido Vildoso y éste finalmente transfirió la banda presidencial al ganador de las elecciones de l980,  Hernán Siles, jefe del Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda, MNRI, y  Jaime Paz Zamora, jefe del MIR.

Las FF.AA. regresaron a sus cuarteles  celosos de cuidar la frágil democracia. En el largo ciclo militar en el poder, sólo Banzer instituyó dos hechos históricos, el doble aguinaldo y el dialogo con Chile para llegar a un acuerdo sobre la mediterraneidad.  “El abrazo de Charaña”  entre Banzer y Pinochet.  EE.UU. con su  visión anti comunista aplicó la política de seguridad nacional y apoyó “El Plan Cóndor” en el Cono Sur, donde las dictaduras militares, Geisel en Brasil, Videla en Argentina, Stroessner en Paraguay, Pinochet en Chile y Banzer en Bolivia exterminaron físicamente a  los líderes de los movimientos de izquierda que luchaban por una sociedad más justa a favor de los pobres.

DEMOCRACIA CONTROLADA Y PACTOS

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Cuando se recuperó la democracia las organizaciones obreras y campesinas fortalecieron  su independencia política. Nacieron el Movimiento Katarista de Liberación en el Altiplano con una nueva corriente de intelectuales aimaras y en los valles la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, CSUTCB. La izquierda presentó sus propios candidatos en las primeras elecciones democráticas de 1978: Casiano Amurrio, dirigente campesino de Arbieto a la presidencia  y Domitila Chungara a la vicepresidencia, mujer minera de Siglo XX que  encabezó la histórica huelga de hambre nacional logrando  libertad de presos y exiliados políticos a fines de 1977. El binomio participó por el Frente Revolucionario de Izquierda (ex PCML) inspirado por el ex trotskista y dirigente minero Filemón Escobar, que en l976 renunció a las filas del POR para fundar su propio partido, Vanguardia Obrera. Después de esa experiencia fallida “Filipo” todavía apostó en l980 presentando como candidato a la presidencia al dirigente obrero cruceño, Ricardo Catoira. También entró en la contienda Marcelo Quiroga Santa Cruz, jefe del recién Partido Socialista 1 y dio sus primeras luces Conciencia de Patria, CONDEPA de Carlos Palenque.

 

Hernán Siles con la UDP ganó las elecciones de l980, pero el Congreso controlado por ADN y MNR, inviabilizó a Siles y en tres días ciclos repetidos de votación,  el Parlamento  nombró presidente a Walter Guevara Arce, entonces presidente del Senado.  Asumieron luego el poder por  cortos períodos: Natusch, García Mesa, Oscar Palmo, Alberto Albarracín, Torrelio Villa y Vildoso Calderón, hasta el retorno de la democracia el 10 de octubre de l982.

La crisis económica y la galopante inflación derrotaron  a Siles un año antes de cumplir su mandato obligando a llamar a nuevas elecciones en l985 donde fueron protagonistas Víctor Paz Estenssoro, MNR y Hugo Banzer Suárez, ADN, que ya controlaban la mayoría del Congreso Nacional. Ese año, 1985, nace la democracia neoliberal controlada y por primera vez surge el “Pacto por la Democracia”, entre  MNR y ADN para la “repartija” de cargos ministeriales. Se aprobó el fatídico 21060 para acabar con la hiperinflación y miles de mineros  fueron despedidos de COMIBOL. Los “relocalizados” nada lograron con la “Marcha por la vida”  y cientos de ellos migraron a  las barrios marginales de las ciudades. Un porcentaje significativo se enraizó en el Chapare donde varias centrales campesinas fueron reorganizadas por ex sindicalistas de enorme experiencia como  Filemón Escobar.

En 1989 ganó Hugo Banzer sin lograr mayoría, pero el Congreso Nacional nombró Presidente a Paz Zamora, tercero en la votación, con  apoyo de ADN.  Cuando sus adversarios criticaron su alianza con el ex dictador por deshonrar la memoria de los héroes  y mártires de la calle Harrington,  Paz Zamora respondió que en bien de la democracia y del país hay que saber atravesar  “ríos de sangre”  y firmó con Banzer el “Acuerdo Patriótico”.  En l993, Gonzalo Sánchez de Lozada del MNR ganó las elecciones y llegó al poder con el líder indígena Víctor Hugo Cárdenas  del Movimiento  Revolucionario Katarista de Liberación, MRTKL y cogobernó con UCS y MBL.  En l997 Banzer ganó las elecciones y con apoyo del FRI de Oscar Zamora Medinaceli, el Congreso le nombró Presidente de la República.   “Motete” Zamora, fue  designado Ministro de Trabajo  por el ex dictador. El período constitucional de Banzer, fallecido por un cáncer de pulmón,  fue completado por su vicepresidente  Jorge “Tuto” Quiroga.  En 2002, Sánchez  Lozada logra su segundo mandato junto al escritor e historiador Carlos Mesa como Vicepresidente con respaldo del MIR y NFR  hasta 2003, cuando fue obligado a renunciar tras las funestas consecuencias de la “Guerra del  Gas” en El Alto que rechazó la venta  de  gas a EE.UU por puertos chilenos. Carlos Mesa que lo reemplazó también renunció por presión de los movimientos sociales y campesinos y dejó el poder a Eduardo Rodríguez que convocó a elecciones para el 2004. Evo Morales del MAS ganó esas elecciones con más del 51% de votación, sobre su rival más próximo, Jorge “Tuto” Quiroga Ramírez.

 

PLATAFORMAS CIUDADANAS Y PARTIDOS

El 21 de febrero de 2016, el gobierno del  MAS  convocó a un referendo consultando al pueblo la reforma de un artículo de la CPE, pertinente a la reelección de los dos mandatarios: Ganó el no con escasa diferencia sobre el sí, que después fue calificado por el García Linera como “empate técnico”. A partir de ese día se vigorizaron los colectivos y plataformas ciudadanas y desde las calles pidieron la salida de Morales y García Linera. El “Bolivia dijo No”, de eslogan  pasó a ser consigna y después  causa principal de miles de hombres y mujeres, una mayoría jóvenes que comenzaron a reclamar el respeto a sus derechos constitucionales convirtiéndose en verdadera oposición política al gobierno de Evo. Emergente de la frustración los jóvenes se mostraron como  nueva esperanza política y prometieron todo nuevo: rostros, discurso y modelo de desarrollo de país. Era posible para ellos construir un nuevo Estado, una nueva Nación, una nueva República. Buscaron terminar con el viejo sistema de partidos, jubilar a los líderes políticos  cansinos y letárgicos Para Morales, pese a su enorme popularidad entre las clases sociales más humildes, el horizonte político avizoraba nubes negras.

Para las plataformas, los pactos y los acuerdos fueron emblemas retóricos para controlar la democracia y mantener el modelo económico neo liberal donde un recurso natural no renovable como el petróleo  tenía algún valor dentro el subsuelo y no pertenecía a Bolivia en boca de pozo. Las plataformas están vigentes con nueva mentalidad pero sin definición política ni filosófica capaz de crear una nueva doctrina.

Esa dinámica cada vez más creciente, de pronto se debilitó, cuando el Tribunal Constitucional  Plurinacional, TCP, aceptó la demanda abstracta de inconstitucionalidad, presentada por el MAS dando legalidad a otra candidatura de Morales y García calificada de ilegal. El segundo golpe vino de la Asamblea Legislativa Plurinacional, APL, dando vigencia a la Ley de Organizaciones Políticas,  LOP, ordenando realizar por primera vez en Bolivia elecciones primarias para nominar al binomio de cada partido que debe concurrir a las elecciones generales de 2019.

El futuro de las plataformas se complicó. El tiempo fue insuficiente para estructurar un partido político, por un lado, y por otro, no podían obligar a los jefes y militantes de partidos políticos con personería jurídica a unirse en una sola oposición y hacer respetar el 21F.

El ex presidente Carlos Mesa fue el primero en olvidarse de la causa del 21F y se afilió al FRI, un viejo partido de la época de los pactos y aceptó ser su candidato. Mesa ahora intenta aglutinar en torno a su persona a las fuerzas políticas de oposición y a los jóvenes de las plataformas ciudadanas “por una causa mayor” que se entiende, es una democracia moderna con justicia y libertad. “Un gobierno y un partido de los ciudadanos”, dice en sus discursos.

Mesa aparece rodeado en su primer círculo de asesores principales, de viejos políticos, caducos igual que él,  que pasaron por diferentes gobiernos  a su turno. Nada cambió. Para los líderes de las plataformas es una frustración no construir una sola oposición con un solo candidato, mejor si fuera un  joven emergente de las mismas plataformas. Pero los partidos políticos tienen su propia trayectoria y sus jefes son dueños por que financian sus actividades. Las plataformas sólo tienen dos caminos: mantenerse fieles a la causa del 21F aunque con menor cuantía o afiliarse a un partido como las  51 plataformas  que firmaron alianza con el FRI en La Paz. Sensiblemente ya se  dividieron, porque ese acuerdo fue desconocido por otras plataformas que no quieren saber de partidos políticos ni de viejos líderes.

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REDACCIÓN CENTRAL

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