EL CRISTO SANGRANTE VOLVIÓ A LLORAR
La señora Silvia Arébalo Urquidi, de pie, explica a una devota que se realizan numerosas jornadas de oración para pedir a Dios su ayuda en favor de las familias de la Chiquitanía.
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La señora Silvia Arébalo Urquidi, de pie, explica a una devota que se realizan numerosas jornadas de oración para pedir a Dios su ayuda en favor de las familias de la Chiquitanía.
En la ciudad, en las tantas noches de bohemia, en las bancas de algunas plazas, se escucha: -Toca ese tema…ese de los chicos cochabambinos-. Y con la tosca pero fiel guitarra se escucha corear: -Detente, un momento ahí- y luego -Si hay otra mujer, hay otra ilusión-, y la magia chorreó, a borbotones