LOS ANTAGONISMOS EN DEMOCRACIA

Dos históricas mujeres lideran el momento político. El desafío después del C19 será fortalecer una democracia inclusiva y diversa con iguales derechos por la vida y la naturaleza. (Foto france24.com)

LOS ANTAGONISMOS EN DEMOCRACIA

“La democracia es un campo de lucha. Nunca un lugar de armonía”, dice el profesor de filosofía Fernando Mires, en un artículo titulado De Aristóteles a Trump, publicado en la página editorial del diario Los Tiempos citando a la filósofa y politóloga belga post marxista Chantal  Mouffe, agregando, “tiene lugar en ella una lucha entre el principio de la muerte y el de la vida”. A diferencia de Aristóteles, afirma Mires, “hoy sabemos que las leyes no han sido hechas para impedir sino para proteger la lucha entre contrarios. Eso significa que la democracia no está al final de la lucha  sino en la lucha misma. Y esa lucha no tiene final”.

 

Sus conceptos ayudan a comprender por qué  en Bolivia sobrevive la democracia tras octubre y noviembre de 2019 después de atravesar  por la cuerda floja sin derrumbarse y sigue viva en medio de la constante rivalidad factual entre un Poder Ejecutivo transitorio y la Asamblea Legislativa Plurinacional legítima sobre cómo enfrentar la pandemia, las elecciones y la crisis económica. Es evidente que en casi 40 años de vigencia sin interrupciones vale el esfuerzo de evitar el asecho totalitario sea de derecha o de izquierda.

El TSE, considerado poder independiente y  neutral  postergó las elecciones hasta el 18 de octubre previa evaluación científica de la crisis sanitaria y su presidente Salvador Romero ratificó  esa fecha mientras se preparan  todas las medidas de bioseguridad para garantizar la concurrencia de la gente a las urnas.  Hay reacciones y ataques injustos como las manifestaciones de protesta del martes 27 pidiendo comicios el 6 de septiembre. El TSE no tiene que consultar a otro poder sobre sus específicas competencias, tampoco  ceder a provocaciones, amenazas de juicio penal o violencia en las calles como forma de presión o chantaje.

Cumplir su misión constitucional para el TSE significa realizar elecciones sí o sí en octubre, previendo una segunda vuelta en noviembre y posesión de nuevas autoridades en diciembre. De no ser posible, el Tribunal Constitucional Plurinacional, TCP, tendría que anular su Declaración Constitucional de noviembre 2019 y autorizar una nueva convocatoria sin fecha definida. Al respeto, vale tomar en cuenta el siguiente párrafo: “Es evidente, y no es un tema menor, que concurrir a las urnas en medio de una pandemia es muy complejo. Pero no hacerlo puede tener efectos más críticos para la gobernabilidad y para la convivencia social”. (Editorial La Razón /17/6/20/)

La pugna entre Ejecutivo y Legislativo es profunda por la abismal diferencia de posiciones políticas e ideológicas sobre el manejo del C19 y la economía, pero es notable la intención por evitar una catástrofe. Las presidentas de ambos poderes coexisten desde el 10 de noviembre de 2019 en medio de discrepancias diarias y parecen estar convencidas  o quizás obligadas por las circunstancias a velar por la paz pública y la vida. Si fuera cierto que dos emblemáticas mujeres conducen el momento político más frágil  de la reciente historia en busca de soluciones  positivas la lucha de contrarios  debe concluir apostando por el bien mayor: la democracia.

Para garantizar y fortalecer la democracia no existe otro camino que realizar  elecciones libres, transparentes y seguras en medio de la pandemia, una amenaza invisible dispuesta a quedarse por muchos años. Debe surgir un gobierno legítimo con respaldo del soberano para contar con un Estado fuerte, coherente y competente con la misión de resolver sin medidas traumáticas la crisis económica post C19. El desempleo y el hambre asolan el país con saldos trágicos a sectores humildes que antes del virus pandémico ya se encontraban en extrema pobreza y miseria.

El 12 de abril reciente, el Papa Francisco llamó a los gobiernos del mundo para pensar en un salario universal a favor de los sectores más precarizados de la economía, según el Santo Padre, los vendedores ambulantes, recicladores, feriantes, pequeños agricultores, constructores y costureros: “Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento…”,  les dijo en su mensaje dominical.

Emergencia sanitaria y  proceso electoral tensionan los antagonismos entre fuerzas políticas en  inevitable enfrentamiento mediático de los candidatos utilizando adjetivos calificativos sin límite. Se demanda sin titubeos la anulación de la personería jurídica del MAS y se amenaza con enjuiciar al presidente del TSE. Los grandes medios de prensa, igual, tienen su palabra: “La autoridad de la presidenta y de su gobierno está en entredicho, lo cual complica también el acatamiento de las medidas que pretenden prevenir los contagios.” (Editorial El Deber (24/5/20)

La dramática situación política, económica y social de Bolivia también preocupa al ex presidente Eduardo Rodríguez Veltze. Él se permitió sugerir la convocatoria a una Asamblea Constituyente para fijar el nuevo camino democrático: “Es tiempo de política seria, no de cálculo electoral coyuntural; de una política próxima a la gente, que ordene y armonice los grandes desafíos con grandes acuerdos”. (La Razón, 25/5/20)

Una Constituyente, le toca convocar a un gobierno elegido en las urnas con atribuciones legítimas para debatir el modelo de democracia acorte a la nueva realidad de Bolivia. Desde 1982 hasta  2005 transitaron gobiernos compartidos por diferentes partidos políticos estableciendo  pactos y alianzas por la democracia y en los últimos 14 años gobernó un solo partido, el MAS, respaldado por las masas de los llamados movimientos sociales dando origen al Estado Plurinacional de corte socialista. Después de la caída de Evo Morales, los líderes políticos ultraconservadores abiertamente plantean  el retorno a la Constitución Republicana. El debate será permanente en democracia, ojalá, sin connatos ni sediciones. Vuelvo a citar a Mires: “Los antagonismos son la fuerza energética que impide a la democracia derrumbarse sobre sí misma”

Hannah Arendt, filósofa y teórica política? alemana, según dice Mires, está a favor de la sociedad de clases en contra de la sociedad de masas (El origen del Totalitarismo). Hoy se admite el fracaso del populismo de derecha (Trump-Bolsonaro) o izquierda (Maduro, Ortega, Evo) igual se cuestiona los sistemas socialista y capitalista porque la brecha entre ricos y pobres no fue resuelta. Se dirá que hay democracia socialista, democracia capitalista, también democracia militarizada. El desafío después del C19  deberá ser la construcción más sólida de una  democracia inclusiva y diversa con iguales derechos por la vida y  la naturaleza.

 

Redaccion:

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General Revista TEMAS cbba

cochabamba.safi@gmail.com