BOLSONORARO NO SIGNIFICA PELIGRO PARA LAS DEMOCRACIAS FUERTES

Se puede tener discursos de terror o retóricos y comportamiento bravucón: habrá que esperar porque como se dice en la política criolla boliviana, “otra cosa es con guitarra”.

BOLSONORARO NO SIGNIFICA PELIGRO PARA LAS DEMOCRACIAS FUERTES

Jair Bolsonaro no representa ninguna amenaza para las democracias fuertes  en el mundo que mantienen procesos de integración e intercambio económico de libre comercio con ventajas que otorga el sistema globalizado. Llegó al poder con un discurso de intolerancia y odio al populismo que representa la ideología de izquierda y anuncia “mano dura”  contra la corrupción, el crimen y el narcotráfico.

Los presidentes demócratas, sólo deberán tomar en cuenta su naturaleza humana, desde su formación castrense, un ex capitán de ejército que sin disimulo defiende a gobiernos militares dictatoriales del pasado y la tortura como mecanismo de represión. Su desprecio a las mujeres por sus conquistas políticas de inclusión, a la gente de color y al conglomerado  LGTB, le convierten al presidente electo de Brasil  en xenófobo, misógino y fascista, pero hay que esperar sus primeras medidas una vez asuma el cargo, entonces se sabrá a ciencia cierta si respeta o no los derechos fundamentales y su apego a la ley.

Una democracia moderna, fuerte y ampliamente participativa otorga mejores condiciones de vida, desde el respeto a la libertad, dignidad y el derecho a la privacidad. Actualmente en todas las naciones del mundo prevalece un modelo democrático como el mejor sistema político. Las democracias capitalistas neoliberales emblematizadas por Estados Unidos, Inglaterra y Japón, comparten los mismos valores respecto a los derechos de ciudadanía  como en China, Corea del Norte, Rusia, Irán, Cuba, Nicaragua, Bolivia cuyas  economías tienen matices socialistas como en Noruega. Hasta hace unos años recientes, Argentina, Perú, Chile, Ecuador Paraguay y Brasil, estaban con un pie en el llamado Socialismo del Siglo XXI  liderizado por Venezuela. Hoy ese proyecto fracasó porque sus gobiernos se vieron involucrados en casos de corrupción, y algunos de sus presidentes están encarcelados.

Una democracia puramente capitalista  no existe, tampoco estrictamente socialista: la globalización  interconectó las economías y el comercio, interactúa e intercambia sus productos, bienes y servicios  de capital.

La pregunta es, ¿qué modelo impondrá? Para diferenciarse de sus predecesores, será una economía neoliberal. Recortes fiscales, bonos asistenciales y otros que llegaban a los más pobres como política social.

El elemento axial del presidente electo es su carácter militarista, si puede vestir de uniforme, lo hará cuando vea las condiciones. En su momento, cuando era diputado nacional, admiraba fervientemente al coronel Hugo Chávez, cuando llegó a la presidencia de Venezuela. Declaró al diario O Estado de Sao Paulo en l999 que la llegada de Chávez al poder era una “esperanza para América Latina” y que le “gustaría mucho que su filosofía llegase a Brasil”.

“La coalición de Bolsonaro tiene muchos parecidos con la coalición de Chávez en el 98”, comparó Javier Corrales, profesor de Ciencia Política en el Amherst College de EE.UU y coautor del libro “Un dragón en el trópico”, sobre el legado de Chávez en Venezuela. “En ambos países surge una persona con un trasfondo militar, abiertamente admiradora del militarismo”, dijo Corrales a BBC Mundo.

Bolsonaro, hoy se declara “anticomunista” y cristiano.

Brasil tiene una población católica y cristiana altamente significativa, la mayor en América Latina. Los que predican religión, saben que los valores y principios morales de bondad, solidaridad, verdad y justicia, son bases firmes de la filosofía que predicó Jesucristo en su tiempo contra los poderosos y corruptos, pero siempre a favor de los pobres y los despreciados.

Bolsonaro, hoy desprecia a la gente de color, a las mujeres que luchan  por su dignidad y se muestra vomitivo cuando habla de la gente con diferentes opciones sexuales. ¿Es cristiano de verdad? Las grandes congregaciones cristianas votaron por él. ¿Se mantendrá el equilibrio?

El electo presidente brasileño recibió elogios de Trump, Macri, Piñera y lisonjas indignantes de líderes políticos bolivianos de oposición dándole semejanza de “mesías”, “el salvador”. Irónico y ridículo cuando no se sabe qué resultados tendrá sus primeras medidas políticas, económicas, sociales, culturales y medioambientales. Es de esperar que sean positivas y no antagónicas.

Y la administración de justicia es otra incógnita, cuando ya se sabe que el juez Sergio Moro, considerado, el abanderado de la lucha contra la corrupción tras investigar el caso “Lava Jato” que llevó a “Lula” a la cárcel siendo favorito para ganar las últimas elecciones a la cabeza del Partido de los Trabajadores, aceptó ser nuevo Ministro de Justicia de Bolsonaro.

En Brasil, Moro fue ídolo, especialmente de las juventudes que cada noche hacían vigilia al frente de su casa, pidiendo a gritos su nombre para ser Presidente y no ceder a la presión política de los gobernantes de turno en su batalla anticorrupción.. Era inclusive nominado en algunos círculos como favorito para candidatear a la presidencia de Brasil. Hoy su ética está cuestionada, cuando muchos brasileños se preguntan sobre una eventual parcialización para llevar a “Lula” tras rejas por corrupción pasiva, apenas meses antes de las elecciones generales cuya victoria ahora pertenece a Bolsonaro.

¿Extrema derecha? ¿Fascista? ¿Racista?. Estos tres extremos podrían entrar en contradicción con el pensamiento de Moro y con la tradición de los millones de cristianos, donde una mayoría es gente de color y viven en la pobreza donde para ellos Dios sigue siendo la mejor esperanza de fe para alcanzar la felicidad. La misión de Bolsonaro no está fuera de sus fronteras, están en lo más profundo de su país, donde aplicando la justicia debe reducir la pobreza y dar una respuesta coherente al planeta Tierra que quiere conservar la Amazonía como el principal pulmón de la humanidad frente al calentamiento global.

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REDACCIÓN CENTRAL

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