“CONVICCIÓN Y COMPROMISO” PARA GARANTIZAR ELECCIONES

La señora presidenta de Bolivia, ratificó su firme determinación de garantizar las elecciones descartando, así, el supuesto afán prorroguista atribuido por sus opositores. (Foto Página 12)

“CONVICCIÓN Y COMPROMISO” PARA GARANTIZAR ELECCIONES

“Asumimos el reto de llevar adelante unas elecciones de gran importancia, que son históricas”, anunció la presidenta, Jeanine Áñez, en la Cumbre Digital de Presidentes del MERCOSUR, el 2 de julio.  Luego, agregó: “Remarcar la convicción y compromiso firme de mi Gobierno para resguardar el proceso democrático y electoral”. (paginasiete.bo).

Resaltó: “La nación boliviana, sin distinción de colores políticos, trabaja para consolidar la democracia”, reiterando el compromiso para que “la ciudadanía exprese libremente su voto y voluntad sin ningún temor y con las garantías de salud que se requieren en este contexto de emergencia sanitaria”. (Ibídem)

Así, la presidenta de Bolivia, ratificó su firme determinación de garantizar elecciones libres descartando el supuesto afán prorroguista atribuido por sus opositores, brinda tranquilidad  en medio del cúmulo de especulaciones y hace ver su intención sincera ante la comunidad internacional. Es posible que algunos de sus ministros caracterizados por su deriva totalitaria piensen lo contrario.

El TSE encamina su calendario electoral con el registro de jóvenes y señoritas de 18 de años,  habilitándoles para emitir su voto; dotará, igual para todos,  insumos  y medios de bioseguridad el día de las elecciones. “Tenemos prevista la llegada de misiones de observación internacional; estamos en constante contacto con la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos, la Unión de Organismos Electorales de América Latina y todas estas instituciones”, afirmó Salvador Romero, presidente del Tribunal Supremo Electoral (PS,11-7-20)

Estas buenas intenciones, probablemente,  se verían truncadas si el Covid-19 devasta a la población e impide su asistencia a las urnas. Sólo en ese caso el TSE determinaría una nueva postergación basada con anticipación en un contundente informe científico imparcial e irrebatible justificando la imposibilidad de las elecciones. Las opiniones seguirán divididas entre postergar indefinidamente los comicios y la necesidad de realizarlas para renovar de una vez los tres poderes y contar con un Estado más fuerte que goce de legitimidad para enfrentar los problemas emergentes de la pandemia, la crisis económica y la reactivación del aparato productivo nacional.

En ocho meses, el gobierno registró trece cambios intempestivos de ministros, contradicciones en el manejo de la crisis sanitaria y la economía.  Tres médicos fueron titulares de Salud; Aníbal Cruz, Marcelo Navajas y Eidy Roca. Interinamente ahora está el ministro de Defensa, Luis Fernando López y acaba de renunciar el Ministro de Finanzas, José Luis Parada, un reconocido economista con larga trayectoria aduciendo razones personales, siendo reemplazado por el ex senador de UD, Oscar Ortiz, más conocido por sus meritos políticos. La oposición califica la gestión de gobierno como débil.

Un informe de la fundación Friedrich Ebert Stiftung, publicado el 25 de junio de 2020, menciona que más del 80 por ciento de la población boliviana cree que el país “va por mal camino” y que Añez “nunca” debió ser candidata. Y una reciente encuesta en Bolivia del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) señala: “… el 59,8% de los entrevistados aplaza la gestión de la pandemia del coronavirus por parte del gobierno transitorio de Jeanine Áñez y el 65,2% emite una nota de desaprobación sobre el manejo de la economía”.  (Miguel Gómez, La Razón Digital, 7-7-20)

El 18 de junio 2020, un grupo de 248 personas, entre académicos, periodistas y líderes de opinión entregaron en Palacio Quemado una carta dirigida a la presidenta Jeanine Áñez con un pedido: “Decline su candidatura a la presidencia por la alianza Juntos”. Y  agrega: “Convoque de inmediato a un gran acuerdo nacional por la democracia, la economía y el bienestar de los bolivianos, que incluya a partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil verazmente democráticos”. (Página Siete Digital, 18-6-20). Claro está,  los firmantes, no olvidaron recordarle: “La pandemia de la Covid-19, no fue adecuadamente enfrentada por su gobierno, habiéndose presentado lamentables episodios de corrupción y uso abusivo de bienes del Estado”. (Ibídem)

El pedido no gravitó ni incomodó a la Presidenta, tampoco al grupo palaciego. No hubo respuesta ni comentario, igual ocurrió cuando en febrero el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, le planteó una cumbre política para tomar acuerdos sobre la situación económica, política y sanitaria del país. Sólo  silencio.

La Presidenta aparenta no  estar interesada en ninguna cumbre. Ella había convocado el pasado 2 de enero de este año, antes de ser candidata, a una cumbre de líderes políticos sin haber obtenido la respuesta esperada. Entonces ella reclamaba evitar la dispersión del voto y pedía  “formar un frente común contra el Movimiento Al Socialismo”. (Infobae.com 2-1-20) 

Ahora, siendo candidata de la Alianza Juntos, la Presidenta presta mayor atención a realizar gestión  y lanzó el programa de reactivación de la economía y el empleo, según su fundamento para preservar más de tres millones de empleos. El primero de mayo de este año, en homenaje al Día Internacional del Trabajo, ya anunció la creación de 600 mil empleos. Irónicamente, al presente, aumenta el número de desempleados por recientes despidos de la administración pública y de empresas privadas.

El panorama electoral es complejo por la emergencia sanitaria, la crisis económica y  la amenaza judicial contra Evo Morales, sindicado de promover terrorismo desde el exilio. El MAS, cree que el objetivo es deslegitimar a su candidato Luis Arce Catacora, en tanto, el gobierno acusa a este partido de promover actos de violencia en diferentes puntos del país y de intentar desestabilizar la gestión de la presidenta Áñez.

Mi opinión. La Presidenta seguirá siendo candidata y no hay posibilidades de organizar un frente unitario entre las fuerzas políticas conservadoras y antimasistas por sus diferencias ideológicas, programáticas y de táctica electoral. Las elecciones son  una demanda nacional, en septiembre o diciembre, pero tendrán que realizarse por la urgencia de renovar los poderes del Estado y lograr un desarme espiritual de  reconciliación, unidad y  paz.

Redaccion:

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General Revista TEMAS cbba

cochabamba.safi@gmail.com