En 2019, Benjamín Acosta Miranda, difundía en redes sociales desde la ciudad de Cochabamba un programa de reflexión denominado “Motivación y Fe” cuando Bolivia atravesaba un violento proceso electoral-político y crisis de Estado con protestas sociales dirigidas por el movimiento “21F”.
Oriundo de Chayanta, norte de Potosí, inicialmente titulado como profesor rural, Benjamín Acosta, regresó a la tierra natal de sus padres, Cochabamba, después de muchos años tras culminar estudios de filosofía en la UMSA y un posgrado sobre filosofía oriental en la la India.
—Desde el campo de la espiritualidad estamos influyendo para una reconciliación— me dijo Benjamín, en su mini estudio de transmisión de programas pódcast en Facebook y un canal de YouTube en redes sociales.
—Queremos influir en la juventud a superar su pesimismo, angustia y miedo. Hay frustración frente a la hipocresía de los políticos, me dijo en un breve encuentro.
El pequeño estudio apropiadamente dispuesto en un cubículo de su habitación en casa de sus padres en la populosa zona sud de Cochabamba también utilizaba para reuniones de su equipo de investigación.
Fuimos amigos con Benjamín desde finales del 60 en Siglo XX. Él se fue a La Paz para estudiar en la UMSA y tras egresar supe de su viaje al exterior para seguir un posgrado.
Benjamín, se contactó conmigo en octubre de 2017 mediante correo electrónico de la revista TEMAScbba donde trabajo como Editor General.
Me contó que desde 2016 realiza entrevistas con activistas del movimiento “21F” en Cochabamba, La Paz y Santa Cruz coordinando sus investigaciones en medio de la intensa efervescencia de las protestas ciudadanas.
Un buen día de mayo de 2019 estuve con él en su estudio de transmisión y escuché palabras exaltadas al hablar a su audiencia.
—¡¡Estamos viviendo en una sociedad altamente polarizada y explosiva!!—¡¡Nuestro comportamiento es conflictivo y autodestructivo!!



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