Bolivia necesita conectividad, innovación e inteligencia artificial, pero no puede aceptar que la modernización tecnológica se convierta en dependencia, vigilancia masiva o pérdida de control sobre los datos de sus ciudadanos. Por eso, los proyectos de ley P.L.-288, P.L.-310/2025-2026, P.L.-605/2024-2025 deben recibir tratamiento urgente, debate público y una armonización profunda con una política de soberanía tecnológica, privacidad de datos, bienes comunes y verdadero código abierto.
Una modernización que debe ser soberana
La expansión de servicios satelitales, plataformas de inteligencia artificial, nubes privadas y sistemas automatizados de seguridad pública puede contribuir a cerrar brechas territoriales. Sin embargo, ninguna tecnología es políticamente neutral cuando controla comunicaciones, concentra datos o influye en decisiones estatales.
El debate boliviano debe superar la falsa disyuntiva entre progreso y regulación. La cuestión central no es si Bolivia debe utilizar inteligencia artificial, sino quién la diseña, quién controla sus infraestructuras, dónde se almacenan los datos, quién puede auditarla y qué derechos quedan protegidos cuando un algoritmo interviene en la vida de las personas.
La autorización de servicios de internet satelital mediante el Decreto Supremo 5509 debe analizarse junto con obligaciones de protección de datos (El Proyecto 5509 de Ley de Protección de Datos Personales en Bolivia es una propuesta de la Agetic), seguridad nacional, continuidad del servicio, fiscalización y transparencia contractual. La conectividad puede ser un bien público estratégico; no debe transformarse en una puerta de entrada para la dependencia tecnológica.



0 comentarios