Para nuestras universidades, que ya libran batallas diarias contra presupuestos limitados y rankings desafiantes, este dato traspasa lo estadístico: es un llamado de emergencia.
¿Cómo pretendemos liderar la vanguardia tecnológica cuando el acceso a internet sigue siendo un privilegio y nuestra infraestructura digital es frágil?
Estudios como el ILIA 2025 de CEPAL/CENIA lo confirman: “Bolivia presenta un ecosistema digital incipiente… el país no dispone de centros de datos certificados ni capacidad significativa de procesamiento”.
El Contexto:
Innovar en la Fragilidad
Nuestra realidad universitaria está marcada por profundas brechas digitales. Muchos estudiantes acceden a sus clases con sacrificio, usando datos móviles costosos. Sin embargo, el mismo informe revela una fuente de esperanza: los bolivianos somos adoptadores entusiastas del uso de IA.
Nuestra ciudadanía muestra un interés creciente, con 67.7 puntos en adopción de IA generativa, por encima del promedio regional. La IA generativa ya está aquí, en nuestras aulas, incluso cuando las instituciones aún la ven como discutible o la prohíben.
Pero no podemos dejar de alertar: el gran riesgo es que la IA profundice desigualdades, haciendo que solo quien pueda pagarla acceda a ventajas cognitivas injustas. Y si a eso sumamos que “Bolivia queda en la posición 117 a nivel global en IA Responsable, la última de Sudamérica”, urge actuar.



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