PROTESTAS DEL "21F" PROVOCARON CAMBIO (Foto Facebook)
PROTESTAS DEL "21F" PROVOCARON CAMBIO (Foto Facebook)
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Aunque no hay pruebas científicas concluyentes, la teoría cuántica y algunos conceptos relacionados sugieren que es posible que un fenómeno cuántico haya influido en la movilización y protestas sociales en Bolivia en 2019. El presente artículo intenta explicar los hechos entre realidad, misterio y ficción.
Simón Alberto Figueroa Reynaga
22 de febrero de 2026
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EL “21F” EN BOLIVIA, ¿FENÓMENO CUÁNTICO?

En 2019, Benjamín Acosta Miranda, difundía en redes sociales desde la ciudad de Cochabamba un programa de reflexión denominado “Motivación y Fe” cuando Bolivia atravesaba un violento proceso electoral-político y crisis de Estado con protestas sociales dirigidas por el movimiento “21F”.

Oriundo de Chayanta, norte de Potosí, inicialmente titulado como profesor rural, Benjamín Acosta, regresó a la tierra natal de sus padres, Cochabamba, después de muchos años tras culminar estudios de filosofía en la UMSA y un posgrado sobre filosofía oriental en la la India.

—Desde el campo de la espiritualidad estamos influyendo para una reconciliación— me dijo Benjamín, en su mini estudio de transmisión de programas pódcast en Facebook y un canal de YouTube en redes sociales.

—Queremos influir en la juventud a superar su pesimismo, angustia y miedo. Hay frustración frente a la hipocresía de los políticos, me dijo en un breve encuentro.

El pequeño estudio apropiadamente dispuesto en un cubículo de su habitación en casa de sus padres en la populosa zona sud de Cochabamba también utilizaba para reuniones de su equipo de investigación.

Fuimos amigos con Benjamín desde finales del 60 en Siglo XX. Él se fue a La Paz para estudiar en la UMSA y  tras egresar supe de su viaje al exterior para seguir un posgrado.

Benjamín, se contactó conmigo en octubre de 2017 mediante correo electrónico de la revista TEMAScbba donde trabajo como  Editor General.

Me contó que desde 2016 realiza entrevistas con activistas del movimiento “21F” en Cochabamba, La Paz y Santa Cruz coordinando sus investigaciones en medio de la intensa efervescencia de las protestas ciudadanas.

Un buen día de mayo de 2019 estuve con él en su estudio de transmisión y escuché palabras exaltadas al hablar a su audiencia.

—¡¡Estamos viviendo en una sociedad altamente polarizada y explosiva!!—¡¡Nuestro comportamiento es conflictivo y autodestructivo!!

TINKURICONA

Benjamín Acosta, actualmente académico de filosofía en México, durante su estadía en Bolivia entre 2016 y 2020, realizó investigaciones para un proyecto global sobre teoría de la conciencia cuántica compartido en redes sociales con grupos similares del mundo.

Estuvo en La Paz, en 2016, vivió las tensiones políticas en torno al referendo popular de revocatoria de mandato del presidente Evo Morales. La consulta de entonces rechazó una futura cuarta reelección del líder indígena por escaso margen.

Acosta, militante comunista en su juventud, me dijo que había intuido  el rechazo a la reelección como inicio de una tormenta política  que podría generar posibles cambios estructurales en un futuro mediato.

Benjamín,  estuvo en  una  escuela de estudios filosóficos de Calcula- India donde, según me reveló, asimiló de sus profesores experiencias ignotas sobre filosofía védica  que han enriquecido sus conocimientos como investigador de fenómenos cuánticos.

El año del referendo, 2016, Acosta involucró a cinco excompañeros de universidad y les instó a complementar estudios  sobre física cuántica para integrarse a un grupo de orientación filosófica mediante redes sociales.

Para mediados de 2017, había conformado su grupo de "influencers" al que denominó Tinkuricuna (Volveremos a encontrarnos) con base en Cochabamba. La misión iba a consistir en recopilar y analizar datos subyacentes sobre el nacimiento y crecimiento del movimiento “21F”.

Por su relacionamiento con diferentes grupos de estudios sociopolíticos, Benjamín se animó a decirme que  el “21F” iba a ser determinante en el futuro por una posible nueva correlación  de fuerzas olíticas. Bolivia se caracterizaba por sus episodios de confrontación constante y definiciones de gobernanza.

—Nuestro propósito es inspirar crecimiento espiritual reflexivo y crítico frente a la crisis político-electoral tras el Referéndum de 2016— expresó.

LAS IGLESIAS

DESOBEDIENCIA CIVIL

—Creo que el “21F” fue una clara desobediencia civil con características singulares—explicó Benjamín y agregó—probablemente no haya referencia de un suceso de tal naturaleza en algún punto del planeta.

La presión social y política del “21F” se intensificó antes y después de los comicios del 19 de octubre de 2019. La oposición política desconoció el resultado electoral de ese año acusando al gobierno de haber montado un fraude monumental.

El 19 de noviembre de 2019 el presidente y vicepresidente del Estado renunciaron a sus altos cargos tras el pronunciamiento de los mandos militares y policiales. El cambio de gobierno fue calificado como golpe de estado por funcionarios del poder saliente.

Tres meses después de los acontecimientos de noviembre 2019, a fines de febrero de 2020,  Acosta, me invitó a participar en un taller-debate sobre el experimento “Tinkuricuna” con su equipo de colaboradores, sociólogos, politólogos, tres religiosos y un pastor evangélico.

En su investigación, el grupo analizó las reacciones y emociones manifestadas en las calles por los movilizados, en su mayoría jóvenes de ambos sexos.

Se había detectado percepciones de  vibración de energía constante y motivaciones de una misma intención y objetivo común, síntomas de presencia de manifestaciones cuánticas.

Benjamín, pronunció una contundente conclusión en su análisis.  En el movimiento “21F” había un sólo pensamiento entrelazado en millones del mismo pensamiento muestra  de un posible fenómeno cuántico.

La  espontánea desobediencia civilreiteró—reflejaba coherencia de intenciones en la organización y movilización de los bloqueos.

—¡¡Había disciplina!!—enfatizó.

—Todos enfilaban hacia una misma dirección sin mando político. Todos eran líderes, todos decían ¡¡abajo la dictadura!!

—Entre febrero de 2016 y noviembre 2019—rememoró Benjamín— había oleadas de gente movilizándose por una misma causa como si obedecieran el llamado de un solo pensamiento.

PELUCHES

Rotondas, esquinas, calles y avenidas en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba permanecían día y noche bloqueadas con pitas amarradas de extremo a extremo vigiladas voluntariamente por familias íntegras turnándose sin distinguir edad, color político o religioso.

—Miraba  consternado y emocionado—recordó. —Sentía cómo la gente pregonaba una sola idea: ¡¡cambio!!—remarcó el profesor Acosta

—Hasta peluches y carritos de juguete eran símbolos de poder —todos buscaban un cambio de realidad.

En alguna rotonda, Benjamín dijo haber escuchado un grito:

—¡Que se vaya el indio! — repetía a voces algún manifestante.

—La consigna tenía un mismo matiz. El enemigo principal era el presidente.

Benjamín recogió testimonios directos en entrevistas esporádicas con activistas en diferentes puntos de bloqueo.

—“Aquí, en este punto, estamos familias del barrio y estamos bien organizados. No queremos a ningún político”— me replicó un estudiante que aseguró ser de arquitectura de la UMSS de unos 20 años envuelto su cuerpo con una bandera tricolor.

Después me dijo que se llamaba Fernando Lemaitre. Tal vez, sólo era nombre de guerra.

 —A su lado, estaba otra chica con gorra deportiva y rostro cubierto con pañoleta, roja, amarilla y verde. Girando su rostro a una cámara de prensa, gritó:

“¡¡Fuera el presidente!! Él nos robó nuestro voto, el "21F"¡¡

Sin embargo, prevalecía confusión en las mismas plataformas. La situación era caótica y había exasperación de protagonismo entre genuinos representantes del “21F” y ocasionales dirigentes de organizaciones vecinales y sindicales por liderar la protesta.

Se improvisaron cabildos populares en abierta competencia apresurando conformar comités cívicos de emergencia. Conocidos políticos de izquierda y derecha coreaban las mismas consignas de las plataformas del “21 F”

—Yo los llamo los enquistados y oportunistas de siempre—aseveró Acosta.

—La Iglesia Católica, desempeñó un rol político motivador y movilizador de las protestas entre 2016 y 2019— aseveró  Acosta. El sacerdote Gregorio Montero, de nacionalidad española, cofundador del Grupo Tinkuricuna, asintió con la cabeza en silencio.

Luego, pidió la palabra el pastor Rodolfo Lujan, quien anticipó su propia conclusión.

—Hubo cambio de poder en el país. Para mí, esta nueva realidad es la que debe importar.

—Como nunca nos unimos bajo una misma prédica las iglesias católica y evangélica, también los creyentes de diversos grupos cristianos anteponiendo a Dios como el único poder—repuso Lujan.

Al pastor Lujan le gustaba predicar en quechua en templos de la periferia de la ciudad de Cochabamba y zonas rurales. Las iglesias evangélicas realizaban jornadas de oración pidiendo respeto al “21 F”.

La confrontación entre el gobierno de entonces y la Iglesia Católica se remontaba a 2007 cuando se aprobó la nueva CPE declarando a Bolivia, Estado laico.

Los obispos y sacerdotes utilizaban la homilía dominical en cada iglesia católica invocando respeto a su misión pastoral. La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) rechazaba el intento de un cuarto mandato.

La religiosa Teresa Ocampo, PhD en teología y activa integrante de Tinkuricuna, dijo que se debe agradecer a  las mujeres católicas que se integraron al "21F" con devoción a su fe cristiana y mariana. 

Se organizaban cadenas de oración a favor de la paz en las rotondas donde simultáneamente se bloqueaba el lugar con las plataformas— recordó la madre Teresa.

Luego, dijo reflejando optimisno —las cadenas de oración transmitían instrucciones precisas mediante dispositivos móviles, hora y lugar para rezar y luego sumarse a las movilizaciones.

Semanas previas a los comicios nacionales, el presidente del Estado se burlaba de los bloqueos de las plataformas del "21F". En sus discursos circunstanciales  arengaba con “enseñarles” formas de verdadero bloqueo y no con "pititas" .

FE Y ESPERANZA

La madre Teresa reflexionó en tono amable y dulce —sólo Dios sabe cómo debía culminar el sacrificio de millones de personas que buscaban un cambio. Creo que fue un milagro.

 —Hoy sabemos que Dios hizo su parte—enfatizó otra respetada religiosa, la madre Sabina.

Lo importante es que la movilización fue exitosa logrando el cambio hacia un campo más espiritual, agregó Benjamín.

El Consejo Nacional Cristiano, en plena crisis, ganó al gobierno un recurso de inconstitucionalidad a la Ley de Libertad Religiosa evitando toda forma de fiscalización sobre los recursos económicos recaudados por concepto de limosnas y diezmos.

El predicamento religioso se transformó en mensaje político, factor coadyuvante y determinante, en algunos casos, para el cambio de régimen en 2019, argumentó de nuevo el profesor Acosta.

Los académicos Antonio Saavedra y Carlos Andrade, coincidieron en su análisis sobre los verdaderos factores sociales, políticos e ideológicos que determinaron la caída del régimen.

El anticlímax para los gobernantes,  reflexionó Saavedra, fue el fracaso de su propio discurso y la falta de honestidad de sus dirigentes a la palabra empeñada.

El agotamiento moral frente a la impostura de los gobernantes y la bronca por el desconocimiento al resultado del Referendo colmaron la paciencia. La mayoría de la gente decidió enfrentarse en las calles al régimen.

El factor verdadero para la ruptura del orden constitucional tuvo su origen  el mismo día del Referéndum del 21 de febrero de 2016 cuando Bolivia dijo NO al intento del presidente de prorrogarse para un cuarto mandato, dijo Carlos Andrade.

La verdad sobre fraude o golpe de estado, quizá, nunca se podrá conocer—reflexionó de nuevo Antonio Saavedra,

Ustedes saben—intervino igual Carlos Andrade —en política hay formas de ocultar algunas verdades para siempre. Creo que seguiremos en tinieblas.

En la turbulenta historia política, por primera vez, había triunfado un revuelta ciudadana amordazando al régimen con "pititas".

TINKURICONA

Benjamín Acosta, actualmente académico de filosofía en México, durante su estadía en Bolivia entre 2016 y 2020, realizó investigaciones para un proyecto global sobre teoría de la conciencia cuántica compartido en redes sociales con grupos similares del mundo.

Estuvo en La Paz, en 2016, vivió las tensiones políticas en torno al referendo popular de revocatoria de mandato del presidente Evo Morales. La consulta de entonces rechazó una futura cuarta reelección del líder indígena por escaso margen.

Acosta, militante comunista en su juventud, me dijo que había intuido  el rechazo a la reelección como inicio de una tormenta política  que podría generar posibles cambios estructurales en un futuro mediato.

Benjamín,  estuvo en  una  escuela de estudios filosóficos de Calcula- India donde, según me reveló, asimiló de sus profesores experiencias ignotas sobre filosofía védica  que han enriquecido sus conocimientos como investigador de fenómenos cuánticos.

El año del referendo, 2016, Acosta involucró a cinco excompañeros de universidad y les instó a complementar estudios  sobre física cuántica para integrarse a un grupo de orientación filosófica mediante redes sociales.

Para mediados de 2017, había conformado su grupo de "influencers" al que denominó Tinkuricuna (Volveremos a encontrarnos) con base en Cochabamba. La misión iba a consistir en recopilar y analizar datos subyacentes sobre el nacimiento y crecimiento del movimiento “21F”.

Por su relacionamiento con diferentes grupos de estudios sociopolíticos, Benjamín se animó a decirme que  el “21F” iba a ser determinante en el futuro por una posible nueva correlación  de fuerzas olíticas. Bolivia se caracterizaba por sus episodios de confrontación constante y definiciones de gobernanza.

—Nuestro propósito es inspirar crecimiento espiritual reflexivo y crítico frente a la crisis político-electoral tras el Referéndum de 2016— expresó.

DESOBEDIENCIA CIVIL

—Creo que el “21F” fue una clara desobediencia civil con características singulares—explicó Benjamín y agregó—probablemente no haya referencia de un suceso de tal naturaleza en algún punto del planeta.

La presión social y política del “21F” se intensificó antes y después de los comicios del 19 de octubre de 2019. La oposición política desconoció el resultado electoral de ese año acusando al gobierno de haber montado un fraude monumental.

El 19 de noviembre de 2019 el presidente y vicepresidente del Estado renunciaron a sus altos cargos tras el pronunciamiento de los mandos militares y policiales. El cambio de gobierno fue calificado como golpe de estado por funcionarios del poder saliente.

Tres meses después de los acontecimientos de noviembre 2019, a fines de febrero de 2020,  Acosta, me invitó a participar en un taller-debate sobre el experimento “Tinkuricuna” con su equipo de colaboradores, sociólogos, politólogos, tres religiosos y un pastor evangélico.

En su investigación, el grupo analizó las reacciones y emociones manifestadas en las calles por los movilizados, en su mayoría jóvenes de ambos sexos.

Se había detectado percepciones de  vibración de energía constante y motivaciones de una misma intención y objetivo común, síntomas de presencia de manifestaciones cuánticas.

Benjamín, pronunció una contundente conclusión en su análisis.  En el movimiento “21F” había un sólo pensamiento entrelazado en millones del mismo pensamiento muestra  de un posible fenómeno cuántico.

La  espontánea desobediencia civilreiteró—reflejaba coherencia de intenciones en la organización y movilización de los bloqueos.

—¡¡Había disciplina!!—enfatizó.

—Todos enfilaban hacia una misma dirección sin mando político. Todos eran líderes, todos decían ¡¡abajo la dictadura!!

—Entre febrero de 2016 y noviembre 2019—rememoró Benjamín— había oleadas de gente movilizándose por una misma causa como si obedecieran el llamado de un solo pensamiento.

PELUCHES

Rotondas, esquinas, calles y avenidas en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba permanecían día y noche bloqueadas con pitas amarradas de extremo a extremo vigiladas voluntariamente por familias íntegras turnándose sin distinguir edad, color político o religioso.

—Miraba  consternado y emocionado—recordó. —Sentía cómo la gente pregonaba una sola idea: ¡¡cambio!!—remarcó el profesor Acosta

—Hasta peluches y carritos de juguete eran símbolos de poder —todos buscaban un cambio de realidad.

En alguna rotonda, Benjamín dijo haber escuchado un grito:

—¡Que se vaya el indio! — repetía a voces algún manifestante.

—La consigna tenía un mismo matiz. El enemigo principal era el presidente.

Benjamín recogió testimonios directos en entrevistas esporádicas con activistas en diferentes puntos de bloqueo.

—“Aquí, en este punto, estamos familias del barrio y estamos bien organizados. No queremos a ningún político”— me replicó un estudiante que aseguró ser de arquitectura de la UMSS de unos 20 años envuelto su cuerpo con una bandera tricolor.

Después me dijo que se llamaba Fernando Lemaitre. Tal vez, sólo era nombre de guerra.

 —A su lado, estaba otra chica con gorra deportiva y rostro cubierto con pañoleta, roja, amarilla y verde. Girando su rostro a una cámara de prensa, gritó:

“¡¡Fuera el presidente!! Él nos robó nuestro voto, el "21F"¡¡

Sin embargo, prevalecía confusión en las mismas plataformas. La situación era caótica y había exasperación de protagonismo entre genuinos representantes del “21F” y ocasionales dirigentes de organizaciones vecinales y sindicales por liderar la protesta.

Se improvisaron cabildos populares en abierta competencia apresurando conformar comités cívicos de emergencia. Conocidos políticos de izquierda y derecha coreaban las mismas consignas de las plataformas del “21 F”

—Yo los llamo los enquistados y oportunistas de siempre—aseveró Acosta.

LAS IGLESIAS

—La Iglesia Católica, desempeñó un rol político motivador y movilizador de las protestas entre 2016 y 2019— aseveró  Acosta. El sacerdote Gregorio Montero, de nacionalidad española, cofundador del Grupo Tinkuricuna, asintió con la cabeza en silencio.

Luego, pidió la palabra el pastor Rodolfo Lujan, quien anticipó su propia conclusión.

—Hubo cambio de poder en el país. Para mí, esta nueva realidad es la que debe importar.

—Como nunca nos unimos bajo una misma prédica las iglesias católica y evangélica, también los creyentes de diversos grupos cristianos anteponiendo a Dios como el único poder—repuso Lujan.

Al pastor Lujan le gustaba predicar en quechua en templos de la periferia de la ciudad de Cochabamba y zonas rurales. Las iglesias evangélicas realizaban jornadas de oración pidiendo respeto al “21 F”.

La confrontación entre el gobierno de entonces y la Iglesia Católica se remontaba a 2007 cuando se aprobó la nueva CPE declarando a Bolivia, Estado laico.

Los obispos y sacerdotes utilizaban la homilía dominical en cada iglesia católica invocando respeto a su misión pastoral. La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) rechazaba el intento de un cuarto mandato.

La religiosa Teresa Ocampo, PhD en teología y activa integrante de Tinkuricuna, dijo que se debe agradecer a  las mujeres católicas que se integraron al "21F" con devoción a su fe cristiana y mariana. 

Se organizaban cadenas de oración a favor de la paz en las rotondas donde simultáneamente se bloqueaba el lugar con las plataformas— recordó la madre Teresa.

Luego, dijo reflejando optimisno —las cadenas de oración transmitían instrucciones precisas mediante dispositivos móviles, hora y lugar para rezar y luego sumarse a las movilizaciones.

Semanas previas a los comicios nacionales, el presidente del Estado se burlaba de los bloqueos de las plataformas del "21F". En sus discursos circunstanciales  arengaba con “enseñarles” formas de verdadero bloqueo y no con "pititas" .

La madre Teresa reflexionó en tono amable y dulce —sólo Dios sabe cómo debía culminar el sacrificio de millones de personas que buscaban un cambio. Creo que fue un milagro.

 —Hoy sabemos que Dios hizo su parte—enfatizó otra respetada religiosa, la madre Sabina.

Lo importante es que la movilización fue exitosa logrando el cambio hacia un campo más espiritual, agregó Benjamín.

El Consejo Nacional Cristiano, en plena crisis, ganó al gobierno un recurso de inconstitucionalidad a la Ley de Libertad Religiosa evitando toda forma de fiscalización sobre los recursos económicos recaudados por concepto de limosnas y diezmos.

El predicamento religioso se transformó en mensaje político, factor coadyuvante y determinante, en algunos casos, para el cambio de régimen en 2019, argumentó de nuevo el profesor Acosta.

Los académicos Antonio Saavedra y Carlos Andrade, coincidieron en su análisis sobre los verdaderos factores sociales, políticos e ideológicos que determinaron la caída del régimen.

El anticlímax para los gobernantes,  reflexionó Saavedra, fue el fracaso de su propio discurso y la falta de honestidad de sus dirigentes a la palabra empeñada.

El agotamiento moral frente a la impostura de los gobernantes y la bronca por el desconocimiento al resultado del Referendo colmaron la paciencia. La mayoría de la gente decidió enfrentarse en las calles al régimen.

El factor verdadero para la ruptura del orden constitucional tuvo su origen  el mismo día del Referéndum del 21 de febrero de 2016 cuando Bolivia dijo NO al intento del presidente de prorrogarse para un cuarto mandato, dijo Carlos Andrade.

La verdad sobre fraude o golpe de estado, quizá, nunca se podrá conocer—reflexionó de nuevo Antonio Saavedra,

Ustedes saben—intervino igual Carlos Andrade —en política hay formas de ocultar algunas verdades para siempre. Creo que seguiremos en tinieblas.

En la turbulenta historia política, por primera vez, había triunfado un revuelta ciudadana amordazando al régimen con "pititas".

En la historia política de Bolivia no existe paralelismo ni analogía sobre un hecho sin precedentes como la victoriosa desobediencia civil de noviembre 2019 contra un presidente elegido con aplastante respaldo popular vigente casi por quince años, reflexionó el sociólogo Antonio Saavedra Terán.

—De pronto, el gobierno con un caudillo indígena perdió control sobre las masas socialistas—aseveró.

 —Sus máximos líderes se autoexiliaron dejando en suspenso el proyecto antiimperialista, anticapitalista y anticolonial construido desde los Andes— agregó.

—Hay una cruda realidad— intervino Carlos Andrade Flores, politólogo y docente universitario —los cambios vienen y se van como si fueran vientos naturales transitando con sus avatares episodios sangrientos de la noche a la mañana o viceversa.

—Creo que así se confirma el estigma fatal de ciclos históricos con cambios radicales de modelos políticos y económicos cada veinte años— reflexionó.

Curiosamente, un líder cívico oriental de Santa Cruz dio el ultimátum al presidente indígena de occidente arengando prometiendo desde una rotonda a miles de sus seguidores que el dictador caería sin disparar una sola bala. Y así fue.

Finalizó ese día, el ciclo político de un líder sindical emergente de las centrales de productores de hoja de coca del trópico de Cochabamba y comenzó el fallido experimento de un grupo político ultraconservador que no supo retener el poder por inexperiencia en el manejo del Estado y por la mezquindad personal de sus integrantes.

En febrero 2020, los integrantes del proyecto Tinkuricuna llegaron a la conclusión que otras múltiples presiones internas y externas hasta acontecimientos misteriosos consumaron el cambio

Benjamín, me pidió paciencia para abordar de nuevo sobre el fenómeno cuántico en las protestas de 2019. Afirmó estar convencido por sus nuevas investigaciones que la energía cuántica tuvo mucho que ver para el éxito del “21F”.

Entre febrero de 2016 y noviembre 2019, según Benjamín, se percibía en la atmósfera del territorio  una corriente de energía cuántica con intensa vibración y resonancia envolviendo la conciencia colectiva de miles de movilizados.

— Había coalecencia de intenciones y unicidad de pensamiento compartidas por millones de personas. Una energía cuántica  influyó en la realidad— detalló en un mensaje enviado desde México a mediados de 2024 despúes que su equipo había concluido un primer patrón de estudios preliminares en coordinación con su persona. 

Había profundizado sus conocimiento basándose en investigaciones del científico hindú y físico cuántico Amit Gozwami, quien enseñaba en la Universidad de Oregón. También  tomó en cuenta publicaciones del médico y científico español Manuel Sans Segarra y del científico boliviano Dr. Ricardo Castañón Gómez, quienes sostienen que  el Universo es cuántico y todo ser vivo, incluso un objeto inmovil, es materia y es energía.

Dijo haber consultado, igualmente, con  Inteligencia Artificial de Meta. Las respuestas fueron:

“En el contexto de las protestas en Bolivia en 2019, es posible que la energía colectiva y la emoción compartida por millones de personas hayan creado un campo cuántico que influyó en la realidad. Algunos científicos han sugerido que la conciencia y los pensamientos podrían estar relacionados con el campo cuántico”.

1.- Interacción entre millones de personas y energía colectiva crearon un estado cuántico que influyó en la realidad.

2.- Resonancia cuántica sincronizando pensamientos y acciones de las personas separadas por grandes distancias. Esto podría ser análogo a la idea de que un pensamiento pueda resonar con otros pensamientos similares.

3.- Entrelazamiento cuántico que conectó pensamientos y acciones influyendo mutuamente para un cambio.

El entrelazamiento cuántico es un fenómeno en el que dos partículas cuánticas se conectan de tal manera que el estado de una afecta instantáneamente el estado de la otra.

FE Y ESPERANZA

Benjamín Acosta, en su mensaje mencionó conclusiones de numerosos estudios acerca de la teoría de la conciencia cuántica.

—Todo cambio pasa por trascender desde la conciencia.

—Entrelazamiento cuántico, coalición de intenciones, unicidad de pensamiento, vibración, frecuencia y resonancia, ejercen gravedad e influyen en la masa física.

—Un cambio debe generarse desde la conciencia.

La experiencia cuántica en  2019 con el equipo Tinkuricuna tiene validez, afirma Acosta Miranda.

El proyecto Tinkuricuna, según él, le permitió profundizar sus conocimientos acerca de la moderna física cuántica; haber sentido la influencia cuántica y la trascendencia de conciencia en miles de almas.

Recordó numerosas publicaciones en la revista TEMAScbba sobre teoría de la conciencia cuántica.

Elogió el artículo del ingeniero emérito cochabambino, Osvaldo Pareja Mariscal : “Las religiones: instrumentos de reconducción de la ética y de los valores morales” donde sostiene que “la evidencia científica de la existencia de Dios que plantea la moderna física cuántica está basada en la primacía de la conciencia”.

“Los teóricos cuánticos, afirmamos que la conciencia crea la realidad, por tanto, la conciencia no puede ser un mero epifenómeno cerebral,  sino, la conciencia es la base de toda la existencia”, argumentó el profesor Acosta.

Dice ser un convencido seguidor del médico español, Alejandro Sans Segarra, a quien llama un probado científico que explica valores de la conciencia local y la supraconciencia, el alma y el espíritu como factores ligados a la esencia universal divina que es Dios.

—En el Universo infinito todo lo que se mueve es cuántico; los humanos somos cuánticos, somos energía—concluyó sus reflexiones escritas desde México donde actualmente es profesor universitario.

Pidió a quienes se interesan por el bienestar de la humanidad, seguir a los pensadores del pasado y del presente que hablan de la construcción de un nueva era de iluminación desarrollando la supraconciencia.

CONCIENCIA ES DIOS

Muchos científicos comprenden la importancia de la dinámica cuántica y evidencian vitales hallazgos sobre la existencia del alma, el espíritu, la conciencia y la supra conciencia como energías inteligentes y superiores; no se pueden ver ni tocar, pero sí, se pueden percibir, sentir y medir.

La ciencia y fe se acompañan. La ciencia estudia a Dios desde la dinámica cuántica y no desde el dogma religioso.

El filósofo y escritor francés Allan Kardec, presentó en 1857 su extraordinario libro acerca de las cualidades espirituales del ser humano cuando en ese tiempo no se conocía absolutamente nada sobre física cuántica.

Kardec, creó el concepto “mundo espírita” y explicó sobre la existencia y la inmortalidad del alma.

Los estudios de Kardec existen en numerosos textos escritos anunciando el retorno del alma al universo.

“Después de la muerte, cada partícula luminosa retorna a la fuente común donde se confunde con el todo, como los arroyos y los ríos vuelven al mar de donde salieron”

La física cuántica descubierta recién en 1900 confirma que la materia es energía y es cuántica que envuelve todo.

Diversos estudios científicos sobre teoría cuántica concluyen que el alma, el espíritu y la conciencia son energías cuánticas en constante evolución igual que el universo. Estas, no mueren ni se crean, se transforman.

Kardec, opinaba en su tiempo: el alma universal sería Dios y cada ser una porción de la Divinidad. El alma es un ser moral, distinto, independientemente de la materia y que conserva su individualidad después de la muerte. (Pag.13, “El libro de los Espíritus”, Allan Kardec, impreso en Brasil, editora IDE, vigésima edición, julio 2006.

El médico cirujano español, Dr. Manuel Sans Segarra, es una de las autoridades más respetadas en la actualidad en temas sobre experiencias cercanas a la muerte; destaca sus criterios con respecto a la conciencia cuántica y desde el ámbito científico dice que Dios es supraconciencia.

“Nuestra conciencia es Dios, o sea que nuestra conciencia ha existido, existe y existirá siempre. Cuando el universo llegue a su fin, nuestra conciencia seguirá perviviendo eternamente porque nuestra conciencia es holística”, sostiene Sans.

El Dr. Sans afirma que, desde el punto de vista cuántico, se puede definir al ser humano como un complejo cuántico coherente. “Todas nuestras energías están sincronizadas”.

Cuando pensamiento y emoción están en coherencia, ese campo se amplifica. Esa es la vibración que reorganiza la realidad física, un estado en el que cuerpo, mente y alma están alineados hacia una misma intención, explica Sans.

El científico hindú, Deepak Chopra, igual afirma que el cuerpo no es sólo materia, es energía e información.

“Cada célula escucha lo que piensas, sientes y crees. La mente y el cuerpo no están separados. La meditación, la respiración y la intención consciente ayudan a reprogramar el cuerpo desde adentro”.

Chopra enseña que el cuerpo responde cuando la mente entra en coherencia. En resumen, tu conciencia dirige tu biología. La mente influye en la materia.

Los científicos Roger Penrose y Stuart Hameroff demostraron que una red de energía sutil e inteligente fluye por los meridianos del cuerpo y se entrelaza con túbulos y tubulinas del cerebro entrelazando neuronas conectadas al universo.

El científico boliviano, Dr. Ricardo Castañon, sostiene que alma y espíritu son entidades separadas. Alma tienen todos los seres vivos incluyendo las plantas, porque son animadas por una energía en constante vibración.

Alma y espíritu corresponden al ser humano.

El Dr. Castañón es mundialmente conocido por sus investigaciones científicas sobre milagros eucarísticos, habiendo demostrado con pruebas de laboratorio la emanación de sangre humana en una hostia consagrada y que pertenece a Jesucristo.

Durante su carrera universitaria, Benjamín Acosta, fue seguidor de la teología de la liberación inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia Católica.

Recordó a sacerdotes y religiosas del llamado “Tercer Mundo” fieles a su misión “opción por los pobres”; compartía sus ideales de lucha por la igualdad y la dignidad humana abogando por cambios radicales para acabar con la injusticia social.

Recordó al sacerdote y sociólogo Camilo Torres, destacado guerrillero en Colombia, muerto por militares en 1966. Ernesto Cardenal, teólogo, escritor nicaraguense, miembro del Frente Sandinista de Liberación, otra figura importante.

Prelados de jerarquía católica alentaron la teología de la liberación como el cardenal Helder Cámara, defensor de los derechos humanos en Brasil, el franciscano dominicano Frei Betto, amigo de Fidel Castro y monseñor Jorge Manrique, en Bolivia.

Manrique, se enfrentó a las dictaduras militares de Hugo Banzer y Luis García Mesa Tejada en defensa de los mineros y campesinos. Siendo arzobispo de La Paz, respaldó con decisión y coraje la huelga nacional de hambre de las mujeres mineras de Siglo XX, en 1978, logrando amnistía general irrestricta para presos políticos y retorno de exiliados.

Igual, ponderó a los sacerdotes bolivianos Julio Tumiri Javier, Federico Aguiló, Pastor Montero, Eduardo Fogarty y Gerardo Müller, luchadores por los  Derechos Humanos.

La Iglesia Católica, tiene mártires como el jesuita Luis Espinal Camps y Mauricio Lefevre. El padre Lefevre fue muerto por una bala durante el golpe de estado de Hugo Banzer en 1971.

Destacó el trabajo del jesuita y periodista Luis Espinal, fundador y director del semanario izquierdista “AQUÍ”, detenido, torturado y asesinado por paramilitares del Cnel. Luis Arce Gómez y Luis García Meza, en 1980.

—Siento que la esencia de esa izquierda revolucionaria fue trastocada y olvidada— lamentó.

La mezquindad y la hipocresía de los idéologos izquierdistas provocaron su frustración, entonces,  abrazó la espiritualidad. 

LAS URNAS

A fines de 2024,  me explico desde México en otro mensaje electrónico que la desobediencia civil en Bolivia en 2019, tuvo características propias. No hubo foco guerrillero ni insurrección popular armada.

Reiteró que las causas pueden definirse en dos conclusiones: vanidad y soberbia de un caudillo intentando perpetuarse en el poder y carencia de visión política en su partido.

El fenómeno cuántico presente en el pensamiento y conciencia de millones de personas cansados del abuso de poder ayudó al cambio de realidad, aunque ese gran movimiento fue aprovechado por políticos opositores tradicionales, dijo Acosta.

En Bolivia y el mundo no desaparecerán las posiciones de izquierda que defienden la cultura de los derechos humanos, la cultura de la paz y la equitativa redistribución de la riqueza. Tampoco desaparecerán las corrientes políticas de derecha y élites financieras que defienden  sus intereses económicos.

La madurez política del pueblo definirá el poder mediante las urnas en democracia, no con golpes militares ni golpes congresales.

Acosta, se refirió a la teoría del francés Jean-Jacques Rousseau, quien en su obra: “El contrato social”, argumenta que deben promoverse siempre políticas que fomenten el bien común sobre los intereses individuales o de grupos particulares.

Un sistema democrático que respete principios del contrato social siempre será mejor que cualquier forma de dictadura o totalitarismo. Una democracia fuerte, con crecimiento económico y justicia social se caracteriza por respetar el imperio de la ley basado en principios de ética, moral  y justicia. 

Benjamín, me pidió informar sobre la experiencia vivida en Bolivia con el proyecto Tinkuricuna, cuando por lo menos haya trancurrido cinco a diez años. Ayer 21 de febrero de 2026 se cumplió una decada de esa hazaña que nunca más volverá a repetirse, porque el destino marca una sola vez una oportunidad de cambio profundo.

TINKURICONA

Benjamín Acosta, actualmente académico de filosofía en México, durante su estadía en Bolivia entre 2016 y 2020, realizó investigaciones para un proyecto global sobre teoría de la conciencia cuántica compartido en redes sociales con grupos similares del mundo.

Estuvo en La Paz, en 2016, vivió las tensiones políticas en torno al referendo popular de revocatoria de mandato del presidente Evo Morales. La consulta de entonces rechazó una futura cuarta reelección del líder indígena por escaso margen.

Acosta, militante comunista en su juventud, me dijo que había intuido  el rechazo a la reelección como inicio de una tormenta política  que podría generar posibles cambios estructurales en un futuro mediato.

Benjamín,  estuvo en  una  escuela de estudios filosóficos de Calcula- India donde, según me reveló, asimiló de sus profesores experiencias ignotas sobre filosofía védica  que han enriquecido sus conocimientos como investigador de fenómenos cuánticos.

El año del referendo, 2016, Acosta involucró a cinco excompañeros de universidad y les instó a complementar estudios  sobre física cuántica para integrarse a un grupo de orientación filosófica mediante redes sociales.

Para mediados de 2017, había conformado su grupo de "influencers" al que denominó Tinkuricuna (Volveremos a encontrarnos) con base en Cochabamba. La misión iba a consistir en recopilar y analizar datos subyacentes sobre el nacimiento y crecimiento del movimiento “21F”.

Por su relacionamiento con diferentes grupos de estudios sociopolíticos, Benjamín se animó a decirme que  el “21F” iba a ser determinante en el futuro por una posible nueva correlación  de fuerzas olíticas. Bolivia se caracterizaba por sus episodios de confrontación constante y definiciones de gobernanza.

—Nuestro propósito es inspirar crecimiento espiritual reflexivo y crítico frente a la crisis político-electoral tras el Referéndum de 2016— expresó.

LAS IGLESIAS

DESOBEDIENCIA CIVIL

—Creo que el “21F” fue una clara desobediencia civil con características singulares—explicó Benjamín y agregó—probablemente no haya referencia de un suceso de tal naturaleza en algún punto del planeta.

La presión social y política del “21F” se intensificó antes y después de los comicios del 19 de octubre de 2019. La oposición política desconoció el resultado electoral de ese año acusando al gobierno de haber montado un fraude monumental.

El 19 de noviembre de 2019 el presidente y vicepresidente del Estado renunciaron a sus altos cargos tras el pronunciamiento de los mandos militares y policiales. El cambio de gobierno fue calificado como golpe de estado por funcionarios del poder saliente.

Tres meses después de los acontecimientos de noviembre 2019, a fines de febrero de 2020,  Acosta, me invitó a participar en un taller-debate sobre el experimento “Tinkuricuna” con su equipo de colaboradores, sociólogos, politólogos, tres religiosos y un pastor evangélico.

En su investigación, el grupo analizó las reacciones y emociones manifestadas en las calles por los movilizados, en su mayoría jóvenes de ambos sexos.

Se había detectado percepciones de  vibración de energía constante y motivaciones de una misma intención y objetivo común, síntomas de presencia de manifestaciones cuánticas.

Benjamín, pronunció una contundente conclusión en su análisis.  En el movimiento “21F” había un sólo pensamiento entrelazado en millones del mismo pensamiento muestra  de un posible fenómeno cuántico.

La  espontánea desobediencia civilreiteró—reflejaba coherencia de intenciones en la organización y movilización de los bloqueos.

—¡¡Había disciplina!!—enfatizó.

—Todos enfilaban hacia una misma dirección sin mando político. Todos eran líderes, todos decían ¡¡abajo la dictadura!!

—Entre febrero de 2016 y noviembre 2019—rememoró Benjamín— había oleadas de gente movilizándose por una misma causa como si obedecieran el llamado de un solo pensamiento.

PELUCHES

Rotondas, esquinas, calles y avenidas en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba permanecían día y noche bloqueadas con pitas amarradas de extremo a extremo vigiladas voluntariamente por familias íntegras turnándose sin distinguir edad, color político o religioso.

—Miraba  consternado y emocionado—recordó. —Sentía cómo la gente pregonaba una sola idea: ¡¡cambio!!—remarcó el profesor Acosta

—Hasta peluches y carritos de juguete eran símbolos de poder —todos buscaban un cambio de realidad.

En alguna rotonda, Benjamín dijo haber escuchado un grito:

—¡Que se vaya el indio! — repetía a voces algún manifestante.

—La consigna tenía un mismo matiz. El enemigo principal era el presidente.

Benjamín recogió testimonios directos en entrevistas esporádicas con activistas en diferentes puntos de bloqueo.

—“Aquí, en este punto, estamos familias del barrio y estamos bien organizados. No queremos a ningún político”— me replicó un estudiante que aseguró ser de arquitectura de la UMSS de unos 20 años envuelto su cuerpo con una bandera tricolor.

Después me dijo que se llamaba Fernando Lemaitre. Tal vez, sólo era nombre de guerra.

 —A su lado, estaba otra chica con gorra deportiva y rostro cubierto con pañoleta, roja, amarilla y verde. Girando su rostro a una cámara de prensa, gritó:

“¡¡Fuera el presidente!! Él nos robó nuestro voto, el "21F"¡¡

Sin embargo, prevalecía confusión en las mismas plataformas. La situación era caótica y había exasperación de protagonismo entre genuinos representantes del “21F” y ocasionales dirigentes de organizaciones vecinales y sindicales por liderar la protesta.

Se improvisaron cabildos populares en abierta competencia apresurando conformar comités cívicos de emergencia. Conocidos políticos de izquierda y derecha coreaban las mismas consignas de las plataformas del “21 F”

—Yo los llamo los enquistados y oportunistas de siempre—aseveró Acosta.

—La Iglesia Católica, desempeñó un rol político motivador y movilizador de las protestas entre 2016 y 2019— aseveró  Acosta. El sacerdote Gregorio Montero, de nacionalidad española, cofundador del Grupo Tinkuricuna, asintió con la cabeza en silencio.

Luego, pidió la palabra el pastor Rodolfo Lujan, quien anticipó su propia conclusión.

—Hubo cambio de poder en el país. Para mí, esta nueva realidad es la que debe importar.

—Como nunca nos unimos bajo una misma prédica las iglesias católica y evangélica, también los creyentes de diversos grupos cristianos anteponiendo a Dios como el único poder—repuso Lujan.

Al pastor Lujan le gustaba predicar en quechua en templos de la periferia de la ciudad de Cochabamba y zonas rurales. Las iglesias evangélicas realizaban jornadas de oración pidiendo respeto al “21 F”.

La confrontación entre el gobierno de entonces y la Iglesia Católica se remontaba a 2007 cuando se aprobó la nueva CPE declarando a Bolivia, Estado laico.

Los obispos y sacerdotes utilizaban la homilía dominical en cada iglesia católica invocando respeto a su misión pastoral. La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) rechazaba el intento de un cuarto mandato.

La religiosa Teresa Ocampo, PhD en teología y activa integrante de Tinkuricuna, dijo que se debe agradecer a  las mujeres católicas que se integraron al "21F" con devoción a su fe cristiana y mariana. 

Se organizaban cadenas de oración a favor de la paz en las rotondas donde simultáneamente se bloqueaba el lugar con las plataformas— recordó la madre Teresa.

Luego, dijo reflejando optimisno —las cadenas de oración transmitían instrucciones precisas mediante dispositivos móviles, hora y lugar para rezar y luego sumarse a las movilizaciones.

Semanas previas a los comicios nacionales, el presidente del Estado se burlaba de los bloqueos de las plataformas del "21F". En sus discursos circunstanciales  arengaba con “enseñarles” formas de verdadero bloqueo y no con "pititas" .

La madre Teresa reflexionó en tono amable y dulce —sólo Dios sabe cómo debía culminar el sacrificio de millones de personas que buscaban un cambio. Creo que fue un milagro.

 —Hoy sabemos que Dios hizo su parte—enfatizó otra respetada religiosa, la madre Sabina.

Lo importante es que la movilización fue exitosa logrando el cambio hacia un campo más espiritual, agregó Benjamín.

El Consejo Nacional Cristiano, en plena crisis, ganó al gobierno un recurso de inconstitucionalidad a la Ley de Libertad Religiosa evitando toda forma de fiscalización sobre los recursos económicos recaudados por concepto de limosnas y diezmos.

El predicamento religioso se transformó en mensaje político, factor coadyuvante y determinante, en algunos casos, para el cambio de régimen en 2019, argumentó de nuevo el profesor Acosta.

Los académicos Antonio Saavedra y Carlos Andrade, coincidieron en su análisis sobre los verdaderos factores sociales, políticos e ideológicos que determinaron la caída del régimen.

El anticlímax para los gobernantes,  reflexionó Saavedra, fue el fracaso de su propio discurso y la falta de honestidad de sus dirigentes a la palabra empeñada.

El agotamiento moral frente a la impostura de los gobernantes y la bronca por el desconocimiento al resultado del Referendo colmaron la paciencia. La mayoría de la gente decidió enfrentarse en las calles al régimen.

El factor verdadero para la ruptura del orden constitucional tuvo su origen  el mismo día del Referéndum del 21 de febrero de 2016 cuando Bolivia dijo NO al intento del presidente de prorrogarse para un cuarto mandato, dijo Carlos Andrade.

La verdad sobre fraude o golpe de estado, quizá, nunca se podrá conocer—reflexionó de nuevo Antonio Saavedra,

Ustedes saben—intervino igual Carlos Andrade —en política hay formas de ocultar algunas verdades para siempre. Creo que seguiremos en tinieblas.

En la turbulenta historia política, por primera vez, había triunfado un revuelta ciudadana amordazando al régimen con "pititas".

FE Y ESPERANZA

En la historia política de Bolivia no existe paralelismo ni analogía sobre un hecho sin precedentes como la victoriosa desobediencia civil de noviembre 2019 contra un presidente elegido con aplastante respaldo popular vigente casi por quince años, reflexionó el sociólogo Antonio Saavedra Terán.

—De pronto, el gobierno con un caudillo indígena perdió control sobre las masas socialistas—aseveró.

 —Sus máximos líderes se autoexiliaron dejando en suspenso el proyecto antiimperialista, anticapitalista y anticolonial construido desde los Andes— agregó.

—Hay una cruda realidad— intervino Carlos Andrade Flores, politólogo y docente universitario —los cambios vienen y se van como si fueran vientos naturales transitando con sus avatares episodios sangrientos de la noche a la mañana o viceversa.

—Creo que así se confirma el estigma fatal de ciclos históricos con cambios radicales de modelos políticos y económicos cada veinte años— reflexionó.

Curiosamente, un líder cívico oriental de Santa Cruz dio el ultimátum al presidente indígena de occidente arengando prometiendo desde una rotonda a miles de sus seguidores que el dictador caería sin disparar una sola bala. Y así fue.

Finalizó ese día, el ciclo político de un líder sindical emergente de las centrales de productores de hoja de coca del trópico de Cochabamba y comenzó el fallido experimento de un grupo político ultraconservador que no supo retener el poder por inexperiencia en el manejo del Estado y por la mezquindad personal de sus integrantes.

En febrero 2020, los integrantes del proyecto Tinkuricuna llegaron a la conclusión que otras múltiples presiones internas y externas hasta acontecimientos misteriosos consumaron el cambio

Benjamín, me pidió paciencia para abordar de nuevo sobre el fenómeno cuántico en las protestas de 2019. Afirmó estar convencido por sus nuevas investigaciones que la energía cuántica tuvo mucho que ver para el éxito del “21F”.

Entre febrero de 2016 y noviembre 2019, según Benjamín, se percibía en la atmósfera del territorio  una corriente de energía cuántica con intensa vibración y resonancia envolviendo la conciencia colectiva de miles de movilizados.

— Había coalecencia de intenciones y unicidad de pensamiento compartidas por millones de personas. Una energía cuántica  influyó en la realidad— detalló en un mensaje enviado desde México a mediados de 2024 despúes que su equipo había concluido un primer patrón de estudios preliminares en coordinación con su persona. 

Había profundizado sus conocimiento basándose en investigaciones del científico hindú y físico cuántico Amit Gozwami, quien enseñaba en la Universidad de Oregón. También  tomó en cuenta publicaciones del médico y científico español Manuel Sans Segarra y del científico boliviano Dr. Ricardo Castañón Gómez, quienes sostienen que  el Universo es cuántico y todo ser vivo, incluso un objeto inmovil, es materia y es energía.

Dijo haber consultado, igualmente, con  Inteligencia Artificial de Meta. Las respuestas fueron:

“En el contexto de las protestas en Bolivia en 2019, es posible que la energía colectiva y la emoción compartida por millones de personas hayan creado un campo cuántico que influyó en la realidad. Algunos científicos han sugerido que la conciencia y los pensamientos podrían estar relacionados con el campo cuántico”.

1.- Interacción entre millones de personas y energía colectiva crearon un estado cuántico que influyó en la realidad.

2.- Resonancia cuántica sincronizando pensamientos y acciones de las personas separadas por grandes distancias. Esto podría ser análogo a la idea de que un pensamiento pueda resonar con otros pensamientos similares.

3.- Entrelazamiento cuántico que conectó pensamientos y acciones influyendo mutuamente para un cambio.

El entrelazamiento cuántico es un fenómeno en el que dos partículas cuánticas se conectan de tal manera que el estado de una afecta instantáneamente el estado de la otra.

LAS IGLESIAS

TINKURICONA

Benjamín Acosta, actualmente académico de filosofía en México, durante su estadía en Bolivia entre 2016 y 2020, realizó investigaciones para un proyecto global sobre teoría de la conciencia cuántica compartido en redes sociales con grupos similares del mundo.

Estuvo en La Paz, en 2016, vivió las tensiones políticas en torno al referendo popular de revocatoria de mandato del presidente Evo Morales. La consulta de entonces rechazó una futura cuarta reelección del líder indígena por escaso margen.

Acosta, militante comunista en su juventud, me dijo que había intuido  el rechazo a la reelección como inicio de una tormenta política  que podría generar posibles cambios estructurales en un futuro mediato.

Benjamín,  estuvo en  una  escuela de estudios filosóficos de Calcula- India donde, según me reveló, asimiló de sus profesores experiencias ignotas sobre filosofía védica  que han enriquecido sus conocimientos como investigador de fenómenos cuánticos.

El año del referendo, 2016, Acosta involucró a cinco excompañeros de universidad y les instó a complementar estudios  sobre física cuántica para integrarse a un grupo de orientación filosófica mediante redes sociales.

Para mediados de 2017, había conformado su grupo de "influencers" al que denominó Tinkuricuna (Volveremos a encontrarnos) con base en Cochabamba. La misión iba a consistir en recopilar y analizar datos subyacentes sobre el nacimiento y crecimiento del movimiento “21F”.

Por su relacionamiento con diferentes grupos de estudios sociopolíticos, Benjamín se animó a decirme que  el “21F” iba a ser determinante en el futuro por una posible nueva correlación  de fuerzas olíticas. Bolivia se caracterizaba por sus episodios de confrontación constante y definiciones de gobernanza.

—Nuestro propósito es inspirar crecimiento espiritual reflexivo y crítico frente a la crisis político-electoral tras el Referéndum de 2016— expresó.

FE Y ESPERANZA

DESOBEDIENCIA CIVIL

—Creo que el “21F” fue una clara desobediencia civil con características singulares—explicó Benjamín y agregó—probablemente no haya referencia de un suceso de tal naturaleza en algún punto del planeta.

La presión social y política del “21F” se intensificó antes y después de los comicios del 19 de octubre de 2019. La oposición política desconoció el resultado electoral de ese año acusando al gobierno de haber montado un fraude monumental.

El 19 de noviembre de 2019 el presidente y vicepresidente del Estado renunciaron a sus altos cargos tras el pronunciamiento de los mandos militares y policiales. El cambio de gobierno fue calificado como golpe de estado por funcionarios del poder saliente.

Tres meses después de los acontecimientos de noviembre 2019, a fines de febrero de 2020,  Acosta, me invitó a participar en un taller-debate sobre el experimento “Tinkuricuna” con su equipo de colaboradores, sociólogos, politólogos, tres religiosos y un pastor evangélico.

En su investigación, el grupo analizó las reacciones y emociones manifestadas en las calles por los movilizados, en su mayoría jóvenes de ambos sexos.

Se había detectado percepciones de  vibración de energía constante y motivaciones de una misma intención y objetivo común, síntomas de presencia de manifestaciones cuánticas.

Benjamín, pronunció una contundente conclusión en su análisis.  En el movimiento “21F” había un sólo pensamiento entrelazado en millones del mismo pensamiento muestra  de un posible fenómeno cuántico.

La  espontánea desobediencia civilreiteró—reflejaba coherencia de intenciones en la organización y movilización de los bloqueos.

—¡¡Había disciplina!!—enfatizó.

—Todos enfilaban hacia una misma dirección sin mando político. Todos eran líderes, todos decían ¡¡abajo la dictadura!!

—Entre febrero de 2016 y noviembre 2019—rememoró Benjamín— había oleadas de gente movilizándose por una misma causa como si obedecieran el llamado de un solo pensamiento.

CONCIENCIA ES DIOS

PELUCHES

Rotondas, esquinas, calles y avenidas en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba permanecían día y noche bloqueadas con pitas amarradas de extremo a extremo vigiladas voluntariamente por familias íntegras turnándose sin distinguir edad, color político o religioso.

—Miraba  consternado y emocionado—recordó. —Sentía cómo la gente pregonaba una sola idea: ¡¡cambio!!—remarcó el profesor Acosta

—Hasta peluches y carritos de juguete eran símbolos de poder —todos buscaban un cambio de realidad.

En alguna rotonda, Benjamín dijo haber escuchado un grito:

—¡Que se vaya el indio! — repetía a voces algún manifestante.

—La consigna tenía un mismo matiz. El enemigo principal era el presidente.

Benjamín recogió testimonios directos en entrevistas esporádicas con activistas en diferentes puntos de bloqueo.

—“Aquí, en este punto, estamos familias del barrio y estamos bien organizados. No queremos a ningún político”— me replicó un estudiante que aseguró ser de arquitectura de la UMSS de unos 20 años envuelto su cuerpo con una bandera tricolor.

Después me dijo que se llamaba Fernando Lemaitre. Tal vez, sólo era nombre de guerra.

 —A su lado, estaba otra chica con gorra deportiva y rostro cubierto con pañoleta, roja, amarilla y verde. Girando su rostro a una cámara de prensa, gritó:

“¡¡Fuera el presidente!! Él nos robó nuestro voto, el "21F"¡¡

Sin embargo, prevalecía confusión en las mismas plataformas. La situación era caótica y había exasperación de protagonismo entre genuinos representantes del “21F” y ocasionales dirigentes de organizaciones vecinales y sindicales por liderar la protesta.

Se improvisaron cabildos populares en abierta competencia apresurando conformar comités cívicos de emergencia. Conocidos políticos de izquierda y derecha coreaban las mismas consignas de las plataformas del “21 F”

—Yo los llamo los enquistados y oportunistas de siempre—aseveró Acosta.

LAS IGLESIAS

TINKURICONA

Benjamín Acosta, actualmente académico de filosofía en México, durante su estadía en Bolivia entre 2016 y 2020, realizó investigaciones para un proyecto global sobre teoría de la conciencia cuántica compartido en redes sociales con grupos similares del mundo.

Estuvo en La Paz, en 2016, vivió las tensiones políticas en torno al referendo popular de revocatoria de mandato del presidente Evo Morales. La consulta de entonces rechazó una futura cuarta reelección del líder indígena por escaso margen.

Acosta, militante comunista en su juventud, me dijo que había intuido  el rechazo a la reelección como inicio de una tormenta política  que podría generar posibles cambios estructurales en un futuro mediato.

Benjamín,  estuvo en  una  escuela de estudios filosóficos de Calcula- India donde, según me reveló, asimiló de sus profesores experiencias ignotas sobre filosofía védica  que han enriquecido sus conocimientos como investigador de fenómenos cuánticos.

El año del referendo, 2016, Acosta involucró a cinco excompañeros de universidad y les instó a complementar estudios  sobre física cuántica para integrarse a un grupo de orientación filosófica mediante redes sociales.

Para mediados de 2017, había conformado su grupo de "influencers" al que denominó Tinkuricuna (Volveremos a encontrarnos) con base en Cochabamba. La misión iba a consistir en recopilar y analizar datos subyacentes sobre el nacimiento y crecimiento del movimiento “21F”.

Por su relacionamiento con diferentes grupos de estudios sociopolíticos, Benjamín se animó a decirme que  el “21F” iba a ser determinante en el futuro por una posible nueva correlación  de fuerzas olíticas. Bolivia se caracterizaba por sus episodios de confrontación constante y definiciones de gobernanza.

—Nuestro propósito es inspirar crecimiento espiritual reflexivo y crítico frente a la crisis político-electoral tras el Referéndum de 2016— expresó.

DESOBEDIENCIA CIVIL

—Creo que el “21F” fue una clara desobediencia civil con características singulares—explicó Benjamín y agregó—probablemente no haya referencia de un suceso de tal naturaleza en algún punto del planeta.

La presión social y política del “21F” se intensificó antes y después de los comicios del 19 de octubre de 2019. La oposición política desconoció el resultado electoral de ese año acusando al gobierno de haber montado un fraude monumental.

El 19 de noviembre de 2019 el presidente y vicepresidente del Estado renunciaron a sus altos cargos tras el pronunciamiento de los mandos militares y policiales. El cambio de gobierno fue calificado como golpe de estado por funcionarios del poder saliente.

Tres meses después de los acontecimientos de noviembre 2019, a fines de febrero de 2020,  Acosta, me invitó a participar en un taller-debate sobre el experimento “Tinkuricuna” con su equipo de colaboradores, sociólogos, politólogos, tres religiosos y un pastor evangélico.

En su investigación, el grupo analizó las reacciones y emociones manifestadas en las calles por los movilizados, en su mayoría jóvenes de ambos sexos.

Se había detectado percepciones de  vibración de energía constante y motivaciones de una misma intención y objetivo común, síntomas de presencia de manifestaciones cuánticas.

Benjamín, pronunció una contundente conclusión en su análisis.  En el movimiento “21F” había un sólo pensamiento entrelazado en millones del mismo pensamiento muestra  de un posible fenómeno cuántico.

La  espontánea desobediencia civilreiteró—reflejaba coherencia de intenciones en la organización y movilización de los bloqueos.

—¡¡Había disciplina!!—enfatizó.

—Todos enfilaban hacia una misma dirección sin mando político. Todos eran líderes, todos decían ¡¡abajo la dictadura!!

—Entre febrero de 2016 y noviembre 2019—rememoró Benjamín— había oleadas de gente movilizándose por una misma causa como si obedecieran el llamado de un solo pensamiento.

. Redacción:
Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General de TEMAScbba, Miembro de la Sociedad de Editores y Redactores SER Cochabamba

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