Tadeo Haenke - Grüner. Foto: ONB Bildarchiv Austria
Tadeo Haenke - Grüner. Foto: ONB Bildarchiv Austria
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Tadeo Haenke representa una figura central del encuentro entre la ciencia ilustrada europea y la realidad sudamericana. Su obra combina la mirada empírica del naturalista con la sensibilidad del humanista. En Cochabamba, donde pasó sus últimos años, se convirtió en un referente intelectual
Gunther Revollo Soria
8 de diciembre de 2025
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TADEO HAENKE y la ciencia ilustrada en el Nuevo Mundo

Tadeo Haenke, fue bautizado como Taddaeus Xaverius Peregrinus, el 6 de diciembre de 1761 en los Sudetes, en lo que hoy es el norte de la República Checa. La presencia alemana en esta región se remontaba a la Edad Media, cuando los monarcas de Bohemia impulsaron la colonización de estas montañas por artesanos, mineros y campesinos germanoparlantes, con el fin de dinamizar la economía local y poblar áreas fronterizas. Con el paso de los siglos, la región se convirtió en un mosaico cultural, pero con un marcado predominio lingüístico y cultural alemán, especialmente en las pequeñas ciudades industriales y comerciales como Kreibitz —actual Chribská— donde residían los Haenke.

La familia había vivido en esta misma localidad durante al menos cuatro generaciones, encontrándose registros de su tatarabuelo Christoph Hencke (1612–1680) y sus descendientes —incluidos el bisabuelo, el abuelo y el padre de Tadeo— que contrajeron matrimonio con mujeres germanas de la misma comunidad, lo que evidencia un arraigo profundo a Kreibitz. Su padre fue Elias Georg Thomas Haenke (1724–1796), quien participaba activamente en la vida económica y social local, fue un exitoso propietario agricultor y abogado, habiendo inclusive ocupado el cargo de juez. Él se preocupó por brindar a sus doce hijos una formación sólida.

Descripción de su obra dedicada a Cochabamba. Foto: temascbba

Tadeo creció rodeado de libros y música, con una particular sensibilidad hacia la naturaleza, las montañas y los bosques de los Sudetes. Su talento precoz quedó en evidencia desde la infancia, lo que motivó que fuese enviado a Praga a estudiar desde sus once años. Obtuvo, para el año 1782, el título de Magíster en Física y Matemáticas (equivalente a un doctorado en nuestros días) y profundizó sus estudios en medicina y botánica. En esa capital tuvo cercanía con las ideas de la Ilustración, integrándose a grupos de intelectuales.

Posteriormente, se trasladó a Viena, donde dio continuidad a sus estudios de medicina y ciencias naturales, especializándose en botánica, química y mineralogía bajo la guía de los reconocidos científicos Nikolaus Joseph von Jacquin e Ignaz von Born. Allí también se integró en los círculos académicos y publicó sus primeras observaciones en latín en Collectanea ad Botanicam y Chemiam et Historiam Naturalem Vindobonae (1788), participando además en la revisión del Genera Plantarum de Linneo.

Investigaciones en el Alto Perú

Viaje por el mundo

Su reputación científica le valió ser incorporado al servicio de la corona española, y en 1789 fue seleccionado para integrar la expedición Malaspina, una de las empresas científicas más notables del siglo XVIII. Sin embargo, Haenke no alcanzó a embarcarse en Cádiz el 30 de julio de ese año y se unió a la gira en buque posteriormente, tras un viaje que lo llevó a cruzar el Atlántico y Sudamérica, para darles alcance en Valparaíso. A sus 28 años de edad, se convirtió en uno de los primeros naturalistas en recorrer por tierra el continente desde el Atlántico hasta el Pacífico. En una carta enviada a su maestro Jacquin le relató que “gracias a almas caritativas, no tuvo problemas al atravesar tremendas quebradas y sufrir la puna”.

En esta misión, de carácter ilustrado, recorrió América, Filipinas y Oceanía, recogiendo valiosa información geográfica y natural. Haenke desempeñó en ella un papel clave como naturalista y botánico, realizando estudios sobre flora, fauna y geografía en cada destino de la expedición. Para tal efecto, gozaba del sueldo de veinticuatro mil reales anuales.

Al completar el viaje de la expedición, de retorno en el Perú en 1793, obtuvo el consentimiento del virrey de Lima para continuar sus investigaciones de botánica e historia natural por las provincias del continente, volviendo a recorrerlo en viajes exploratorios, y optando finalmente por establecerse en Cochabamba, al centro del Alto Perú.

En una carta remitida al Gobernador Intendente de Cochabamba en 1810, Haenke explicó así esta etapa: “Cuántas hayan sido mis excursiones, mis trabajos, lucubraciones y fatigas, no es preciso que yo lo diga. A todo el reino hago testigo, y mucho más a este gobierno al que le consta que, entregado a continuas agitaciones, no he sido dueño de mis días sino para consagrarlos al tan útil cuanto importante objeto de mi encargo. De modo que puedo decir con toda verdad, y sin encarecimiento, que yo abandoné el delicioso regazo de mi madre patria, la protección de un Príncipe soberano, un destino ventajoso y honorífico, y las dulzuras de una familia que tiernamente me amaba, para mantenerme con el amargo pan que me ha proporcionado la Providencia en la penosa ocupación a que se me destinó”.

Gran parte de su investigación se plasmó en informes manuscritos que envió como reportes a las autoridades coloniales desde Cochabamba. Una considerable parte de sus documentos originales se conservan en el Archivo General de la Nación Argentina (Buenos Aires), bajo la sección Colonia, legajos 2569 y 84, correspondientes a los años 1793–1796.

En el marco de su residencia en Cochabamba, Haenke fue comisionado por el intendente gobernador Francisco de Viedma para realizar exploraciones científicas en las regiones orientales, especialmente en las montañas de los Yuracarés. El 9 de noviembre de 1795, Viedma le encargó visitar estos territorios e informar sobre la geografía, los recursos naturales y el estado de las misiones en la zona del río Coni. El resultado de esta investigación fue el informe titulado Descripción geográfica, física e histórica de las montañas habitadas por la nación de indios yuracarees, presentado el 16 de mayo de 1796 al virrey del Río de la Plata, Pedro Melo de Portugal.

Victoria Regia Amazónica. Foto: temascbba
Independencia

Este documento constituye el primer registro etnográfico conocido sobre el pueblo yuracaré, y una de las descripciones más tempranas de la geografía natural y humana de la zona. Haenke ofrece en su informe una visión detallada de los yuracarés, describiéndolos como “hombres de estatura alta, bien proporcionada, robusta y verdaderamente atlética”, de piel clara y costumbres higiénicas notables. Resaltó su habilidad con el arco y la flecha, su dieta basada en productos silvestres y pesca, y su vida en armonía con el entorno fluvial amazónico. También anotó observaciones sobre su cosmovisión, al mencionar su creencia en un ser supremo llamado Tantoco y su concepción del más allá. Su informe analiza también los intentos misioneros en la región, sentando la base documental para posteriores estudios sobre las misiones franciscanas y la etnografía amazónica.

Por otra parte, su Memoria sobre los ríos navegables que fluyen al Marañón (1799), es otro documento de relevancia, entregado al gobernador Viedma el 20 de abril de 1799. En este texto, Haenke analizaba las vías fluviales que conectaban el interior del Alto Perú con la cuenca amazónica, subrayando su potencial económico y estratégico para el imperio español, sirviendo de esa manera a la corona que le mantenía un sueldo.

Sin embargo, el naturalista no se limitó a la descripción geográfica. En un tono crítico y reflexivo, evaluó la situación de las misiones religiosas en Santa Cruz y Mojos, señalando los abusos cometidos por algunos frailes y la ineficacia de ciertos métodos evangelizadores. Su visión revela un espíritu ilustrado, interesado en el progreso humano y en la educación racional de los pueblos indígenas, por encima del mero adoctrinamiento religioso.

Tadeo creció rodeado de libros y música, con una particular sensibilidad hacia la naturaleza, las montañas y los bosques de los Sudetes. Su talento precoz quedó en evidencia desde la infancia, lo que motivó que fuese enviado a Praga a estudiar desde sus once años. Obtuvo, para el año 1782, el título de Magíster en Física y Matemáticas (equivalente a un doctorado en nuestros días) y profundizó sus estudios en medicina y botánica. En esa capital tuvo cercanía con las ideas de la Ilustración, integrándose a grupos de intelectuales.

Posteriormente, se trasladó a Viena, donde dio continuidad a sus estudios de medicina y ciencias naturales, especializándose en botánica, química y mineralogía bajo la guía de los reconocidos científicos Nikolaus Joseph von Jacquin e Ignaz von Born. Allí también se integró en los círculos académicos y publicó sus primeras observaciones en latín en Collectanea ad Botanicam y Chemiam et Historiam Naturalem Vindobonae (1788), participando además en la revisión del Genera Plantarum de Linneo.

Viaje por el mundo

Su reputación científica le valió ser incorporado al servicio de la corona española, y en 1789 fue seleccionado para integrar la expedición Malaspina, una de las empresas científicas más notables del siglo XVIII. Sin embargo, Haenke no alcanzó a embarcarse en Cádiz el 30 de julio de ese año y se unió a la gira en buque posteriormente, tras un viaje que lo llevó a cruzar el Atlántico y Sudamérica, para darles alcance en Valparaíso. A sus 28 años de edad, se convirtió en uno de los primeros naturalistas en recorrer por tierra el continente desde el Atlántico hasta el Pacífico. En una carta enviada a su maestro Jacquin le relató que “gracias a almas caritativas, no tuvo problemas al atravesar tremendas quebradas y sufrir la puna”.

En esta misión, de carácter ilustrado, recorrió América, Filipinas y Oceanía, recogiendo valiosa información geográfica y natural. Haenke desempeñó en ella un papel clave como naturalista y botánico, realizando estudios sobre flora, fauna y geografía en cada destino de la expedición. Para tal efecto, gozaba del sueldo de veinticuatro mil reales anuales.

Al completar el viaje de la expedición, de retorno en el Perú en 1793, obtuvo el consentimiento del virrey de Lima para continuar sus investigaciones de botánica e historia natural por las provincias del continente, volviendo a recorrerlo en viajes exploratorios, y optando finalmente por establecerse en Cochabamba, al centro del Alto Perú.

En una carta remitida al Gobernador Intendente de Cochabamba en 1810, Haenke explicó así esta etapa: “Cuántas hayan sido mis excursiones, mis trabajos, lucubraciones y fatigas, no es preciso que yo lo diga. A todo el reino hago testigo, y mucho más a este gobierno al que le consta que, entregado a continuas agitaciones, no he sido dueño de mis días sino para consagrarlos al tan útil cuanto importante objeto de mi encargo. De modo que puedo decir con toda verdad, y sin encarecimiento, que yo abandoné el delicioso regazo de mi madre patria, la protección de un Príncipe soberano, un destino ventajoso y honorífico, y las dulzuras de una familia que tiernamente me amaba, para mantenerme con el amargo pan que me ha proporcionado la Providencia en la penosa ocupación a que se me destinó”.

Investigaciones en el Alto Perú

Gran parte de su investigación se plasmó en informes manuscritos que envió como reportes a las autoridades coloniales desde Cochabamba. Una considerable parte de sus documentos originales se conservan en el Archivo General de la Nación Argentina (Buenos Aires), bajo la sección Colonia, legajos 2569 y 84, correspondientes a los años 1793–1796.

En el marco de su residencia en Cochabamba, Haenke fue comisionado por el intendente gobernador Francisco de Viedma para realizar exploraciones científicas en las regiones orientales, especialmente en las montañas de los Yuracarés. El 9 de noviembre de 1795, Viedma le encargó visitar estos territorios e informar sobre la geografía, los recursos naturales y el estado de las misiones en la zona del río Coni. El resultado de esta investigación fue el informe titulado Descripción geográfica, física e histórica de las montañas habitadas por la nación de indios yuracarees, presentado el 16 de mayo de 1796 al virrey del Río de la Plata, Pedro Melo de Portugal.

Este documento constituye el primer registro etnográfico conocido sobre el pueblo yuracaré, y una de las descripciones más tempranas de la geografía natural y humana de la zona. Haenke ofrece en su informe una visión detallada de los yuracarés, describiéndolos como “hombres de estatura alta, bien proporcionada, robusta y verdaderamente atlética”, de piel clara y costumbres higiénicas notables. Resaltó su habilidad con el arco y la flecha, su dieta basada en productos silvestres y pesca, y su vida en armonía con el entorno fluvial amazónico. También anotó observaciones sobre su cosmovisión, al mencionar su creencia en un ser supremo llamado Tantoco y su concepción del más allá. Su informe analiza también los intentos misioneros en la región, sentando la base documental para posteriores estudios sobre las misiones franciscanas y la etnografía amazónica.

Por otra parte, su Memoria sobre los ríos navegables que fluyen al Marañón (1799), es otro documento de relevancia, entregado al gobernador Viedma el 20 de abril de 1799. En este texto, Haenke analizaba las vías fluviales que conectaban el interior del Alto Perú con la cuenca amazónica, subrayando su potencial económico y estratégico para el imperio español, sirviendo de esa manera a la corona que le mantenía un sueldo.

Sin embargo, el naturalista no se limitó a la descripción geográfica. En un tono crítico y reflexivo, evaluó la situación de las misiones religiosas en Santa Cruz y Mojos, señalando los abusos cometidos por algunos frailes y la ineficacia de ciertos métodos evangelizadores. Su visión revela un espíritu ilustrado, interesado en el progreso humano y en la educación racional de los pueblos indígenas, por encima del mero adoctrinamiento religioso.

Producción científica

Haenke produjo una vasta obra, en su mayoría inédita, durante su vida. Muchos de sus hallazgos fueron descritos en correspondencia y también publicados en medios impresos. Su espíritu investigador lo llevó a recorrer amplios territorios y registrar diversos hallazgos, como una descripción que hizo sobre el Gran Cometa de 1807, avistado en el continente, sobre el cual reportó al Gobernador Intendente Francisco de Viedma, como indica en una carta al regresar de una “última y larga peregrinación de las montañas de los Andes”, hacia fines de ese año.

Entre sus principales manuscritos y publicaciones se destacan:

  • Introducción a la historia natural de la provincia de Cochabamba y circunvecinas con sus producciones examinadas y descritas (1799) —enviada al virrey del Río de la Plata junto con 40 cajones de muestras botánicas y minerales.
  • Descripción del Reino del Perú (publicada en 1901 por Ricardo Palma).
  • Memoria sobre el Marañón y sus afluentes.
  • Observaciones sobre el volcán de Arequipa.
  • Estudio de las aguas termales de Yura.
  • Descripción de las montañas de indios yuracarés.
  • Itinerario de Oruro a Jujuy.
  • Planos de Chulamani y Omasuyos.

Tras su muerte, parte de sus manuscritos fueron enviados a España y hoy se conservan en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid (más de 7000 páginas en latín, alemán y español). Otros se encuentran en archivos de Argentina, Perú, Bolivia y República Checa. Su legado botánico fue recopilado en Reliquiae Haenkeanae seu Descriptiones et Icones Plantarum, editado entre 1825 y 1835 en Praga por Kaspar von Sternberg, con las especies que Haenke recolectó en América y Asia.

Medicina

Durante su larga permanencia en los territorios sudamericanos, Tadeo Haenke no solamente actuó como naturalista y explorador, sino también como un científico volcado a la medicina práctica, especialmente en tiempos de crisis. En su ya citada carta de 1810, Haenke describe cómo, a causa de las guerras napoleónicas y el bloqueo marítimo, las colonias quedaron sin acceso regular a medicamentos europeos. Ante esa emergencia, elaboró sales, extractos, esencias y preparados medicinales en los pocos momentos libres que permitía su actividad científica, produciendo fármacos más accesibles y de mayor calidad que los importados. Su casa, según relata, se convirtió en un “refugio para los menesterosos”, a quienes atendía gratuitamente y proveía de medicamentos costeados por él mismo.

Además de estas prácticas, Haenke desempeñó un papel fundamental en la introducción temprana de la vacuna antivariólica en las localidades donde residía. En 1806, antes de la llegada oficial de la Expedición Filantrópica de la Vacuna enviada por la corona, Haenke ya aplicaba la inoculación “andando por calles y plazas”, costeando vendajes y materiales para asegurar que la población —en especial la más vulnerable— quedara protegida contra la viruela. Su labor sanitaria fue tan decisiva que las autoridades virreinales le encomendaron intervenir en ámbitos que excedían su cargo, siempre con el objetivo de salvaguardar la salud pública en un territorio aislado y carente de suministros.

En resumen, Haenke se convirtió en un médico a la fuerza, e indispensable, cuya formación científica compensó a las carencias del sistema colonial en sus momentos más críticos.

Descripción de su obra dedicada a Cochabamba. Foto: temascbba
Independencia

El conocimiento científico de Haenke también lo colocó, de manera indirecta pero significativa, en el centro de los conflictos que precedieron a la Independencia. En la citada carta de 1810, presentada en Cochabamba al Gobernador Josef Gonzáles de Prada para ser remitida al Virrey en Buenos Aires, el naturalista recuerda su contribución al perfeccionamiento de la pólvora durante la invasión inglesa a Buenos Aires en 1806. El gobierno colonial le había solicitado instruir a los oficiales en la purificación de salitres y en la correcta proporción de los ingredientes para obtener una pólvora más estable y de mejor calidad. Este encargo, originado en un contexto militar, reveló su dominio en química aplicada y lo convirtió en una figura estratégica para cualquier ejército de la región.

Su prestigio aumentó cuando, en las costas de Tarapacá, identificó un tipo de nitro cúbico que logró transformar en nitro prismático, material esencial para la fabricación de pólvora y también útil en medicina. Este descubrimiento —publicado en La Minerva de Lima en 1809— reforzó la percepción de Haenke como un científico cuyo trabajo tenía implicaciones directas en la capacidad militar del virreinato. Sin embargo, diversas referencias históricas indican que, hacia finales de la década, el naturalista habría transmitido parte de ese conocimiento a círculos patriotas, particularmente en momentos en que los insurgentes buscaban asegurar su propio abastecimiento de pólvora. Esto generó sospechas sobre su lealtad a la corona. En 1810, el virrey de Buenos Aires ordenó su retorno inmediato a España, acusándolo de “gozar indebidamente” de su salario y dejando entrever desconfianza hacia sus actividades en la provincia. La orden real, que exigía su repatriación tras dieciséis años de residencia en la región, sugiere que Haenke no solamente era considerado un naturalista valioso, sino también un potencial riesgo político si su conocimiento caía del lado insurgente.

Victoria Regia Amazónica. Foto: temascbba

La amenaza de expulsión y la suspensión de su pensión muestran que el imperio veía en él una figura ambigua: un científico útil, pero demasiado autónomo en un contexto donde la guerra exigía control absoluto. Su legado, sin embargo, revela que sus aportes —especialmente en química y botánica— fueron componentes discretos pero importantes en el entramado intelectual de la Independencia sudamericana.

Vida privada y descendencia

A lo largo de su estadía, Tadeo Haenke se embarcó en tareas relacionadas con la minería, realizando informes pormenorizados sobre diversas formas de los minerales que halló. Mantuvo relación con su tierra natal, realizando importación de cristal de Bohemia. Adquirió la hacienda de Santa Cruz de Elicona, ubicada a 1000 metros de altura, próxima a Cochabamba, donde trató de introducir la crianza de gusanos de seda, plantando mora blanca, el alimento esencial de esos delicados gusanos.

Aunque no se casó, se sabe que tuvo una relación con Manuela Barbeito, siendo ambos solteros, de la cual nació al menos un hijo, bautizado como Josef Luis Francisco, el 23 de julio de 1816, al cual no pudo ver crecer.

La muerte sobrevino a Tadeo Haenke el 4 de noviembre de 1816 en circunstancias extrañas; aunque su partida de defunción no señala nada fuera de lo normal, además de indicar que había ocurrido “repentinamente” y por ello no recibió los sacramentos, la tradición oral ha legado por lo menos dos teorías: la primera es que alguien de la servidumbre se equivocó al alcanzarle un remedio que él solicitó para curar sus dolencias, intoxicándose; la otra, que fue envenenado por agentes de la corona, porque había ayudado a los patriotas en la fabricación de pólvora.

Su hijo José Luis tuvo una relación estable con Sebastiana Orozco, manteniéndose solteros; al menos tuvieron cinco hijos: Luis en 1843, Pedro en 1845, Buenaventura en 1847, Isabel en 1849 y Pío en 1852. Pero figura también un José Gregorio Aenque, nacido hacia 1841, que sería hijo legítimo de Francisco Aenque y Manuela Cortés, quedando la duda de si se trata del mismo Jose Luis Francisco, por llevar el hijo de Tadeo, Francisco como su tercer nombre. Queda pendiente esta verificación.

Comentario final

Tadeo Haenke representa una figura central del encuentro entre la ciencia ilustrada europea y la realidad sudamericana. Su obra combina la mirada empírica del naturalista con la sensibilidad del humanista. En Cochabamba, donde pasó sus últimos años, se convirtió en un referente intelectual, dejando un legado que trascendió lo estrictamente científico. Fue además un estudioso que no solamente observó, sino que participó activamente en el progreso de las colonias americanas, promoviendo innovaciones tecnológicas, educativas y de salud pública.

Obras como su descripción de los yuracarés no solo documenta una cultura hasta entonces desconocida para Europa, sino que también anticipa la etnografía moderna, al intentar comprender al otro desde la observación y no desde el prejuicio. Su crítica a los excesos del sistema misional revela además un pensamiento avanzado, en sintonía con los ideales ilustrados de justicia y conocimiento universal.

A más de dos siglos de su muerte, los estudios sobre Haenke confirman su papel como precursor de la investigación científica en Bolivia y pionero de la etnografía amazónica, cuya curiosidad intelectual y profundo respeto por las culturas originarias siguen inspirando a historiadores, naturalistas y filólogos de la región.

Referencias principales

  • Haenke, Tadeo (1796). Descripción geográfica, física e histórica de las montañas habitadas por la nación de los indios yuracarés.
  • Haenke, Tadeo (1799). Memoria sobre los ríos navegables que fluyen al Marañón.
  • Haenke, Tadeo (1799). Introducción a la historia natural de la provincia de Cochabamba.
  • Frontaura, Manuel (2012). Descubridores y exploradores de Bolivia.
  • Mabberley, D. y De San Pío, M. (2013). La carta de colores de Haenke de la Expedición Malaspina: un enigma.
  • Olavarría, Braulio (2023). El umbral de las «proto-paradas».
  • Ovando Sanz, G. (1974). Tadeo Haenke: su obra en los Andes y la selva boliviana.
  • Palma, R. (1901). Descripción del Perú. Lima.
  • Ramos, V. y Alonso R. (1918). Tadeo Haenke: primer naturalista del virreinato del río de la plata.
  • Registros parroquiales de Cochabamba, Bolivia y Chribská, República Checa.
  • Van den Berg, H. (1990). Con los yuracarees, crónicas misionales (1765-1825).
  • Agradecimiento a Šimon Hrbek, investigador sobre Tadeo Haenke, República Checa.

Tadeo creció rodeado de libros y música, con una particular sensibilidad hacia la naturaleza, las montañas y los bosques de los Sudetes. Su talento precoz quedó en evidencia desde la infancia, lo que motivó que fuese enviado a Praga a estudiar desde sus once años. Obtuvo, para el año 1782, el título de Magíster en Física y Matemáticas (equivalente a un doctorado en nuestros días) y profundizó sus estudios en medicina y botánica. En esa capital tuvo cercanía con las ideas de la Ilustración, integrándose a grupos de intelectuales.

Posteriormente, se trasladó a Viena, donde dio continuidad a sus estudios de medicina y ciencias naturales, especializándose en botánica, química y mineralogía bajo la guía de los reconocidos científicos Nikolaus Joseph von Jacquin e Ignaz von Born. Allí también se integró en los círculos académicos y publicó sus primeras observaciones en latín en Collectanea ad Botanicam y Chemiam et Historiam Naturalem Vindobonae (1788), participando además en la revisión del Genera Plantarum de Linneo.

Investigaciones en el Alto Perú
Descripción de su obra dedicada a Cochabamba. Foto: temascbba

Viaje por el mundo

Su reputación científica le valió ser incorporado al servicio de la corona española, y en 1789 fue seleccionado para integrar la expedición Malaspina, una de las empresas científicas más notables del siglo XVIII. Sin embargo, Haenke no alcanzó a embarcarse en Cádiz el 30 de julio de ese año y se unió a la gira en buque posteriormente, tras un viaje que lo llevó a cruzar el Atlántico y Sudamérica, para darles alcance en Valparaíso. A sus 28 años de edad, se convirtió en uno de los primeros naturalistas en recorrer por tierra el continente desde el Atlántico hasta el Pacífico. En una carta enviada a su maestro Jacquin le relató que “gracias a almas caritativas, no tuvo problemas al atravesar tremendas quebradas y sufrir la puna”.

En esta misión, de carácter ilustrado, recorrió América, Filipinas y Oceanía, recogiendo valiosa información geográfica y natural. Haenke desempeñó en ella un papel clave como naturalista y botánico, realizando estudios sobre flora, fauna y geografía en cada destino de la expedición. Para tal efecto, gozaba del sueldo de veinticuatro mil reales anuales.

Al completar el viaje de la expedición, de retorno en el Perú en 1793, obtuvo el consentimiento del virrey de Lima para continuar sus investigaciones de botánica e historia natural por las provincias del continente, volviendo a recorrerlo en viajes exploratorios, y optando finalmente por establecerse en Cochabamba, al centro del Alto Perú.

En una carta remitida al Gobernador Intendente de Cochabamba en 1810, Haenke explicó así esta etapa: “Cuántas hayan sido mis excursiones, mis trabajos, lucubraciones y fatigas, no es preciso que yo lo diga. A todo el reino hago testigo, y mucho más a este gobierno al que le consta que, entregado a continuas agitaciones, no he sido dueño de mis días sino para consagrarlos al tan útil cuanto importante objeto de mi encargo. De modo que puedo decir con toda verdad, y sin encarecimiento, que yo abandoné el delicioso regazo de mi madre patria, la protección de un Príncipe soberano, un destino ventajoso y honorífico, y las dulzuras de una familia que tiernamente me amaba, para mantenerme con el amargo pan que me ha proporcionado la Providencia en la penosa ocupación a que se me destinó”.

Gran parte de su investigación se plasmó en informes manuscritos que envió como reportes a las autoridades coloniales desde Cochabamba. Una considerable parte de sus documentos originales se conservan en el Archivo General de la Nación Argentina (Buenos Aires), bajo la sección Colonia, legajos 2569 y 84, correspondientes a los años 1793–1796.

En el marco de su residencia en Cochabamba, Haenke fue comisionado por el intendente gobernador Francisco de Viedma para realizar exploraciones científicas en las regiones orientales, especialmente en las montañas de los Yuracarés. El 9 de noviembre de 1795, Viedma le encargó visitar estos territorios e informar sobre la geografía, los recursos naturales y el estado de las misiones en la zona del río Coni. El resultado de esta investigación fue el informe titulado Descripción geográfica, física e histórica de las montañas habitadas por la nación de indios yuracarees, presentado el 16 de mayo de 1796 al virrey del Río de la Plata, Pedro Melo de Portugal.

Este documento constituye el primer registro etnográfico conocido sobre el pueblo yuracaré, y una de las descripciones más tempranas de la geografía natural y humana de la zona. Haenke ofrece en su informe una visión detallada de los yuracarés, describiéndolos como “hombres de estatura alta, bien proporcionada, robusta y verdaderamente atlética”, de piel clara y costumbres higiénicas notables. Resaltó su habilidad con el arco y la flecha, su dieta basada en productos silvestres y pesca, y su vida en armonía con el entorno fluvial amazónico. También anotó observaciones sobre su cosmovisión, al mencionar su creencia en un ser supremo llamado Tantoco y su concepción del más allá. Su informe analiza también los intentos misioneros en la región, sentando la base documental para posteriores estudios sobre las misiones franciscanas y la etnografía amazónica.

Por otra parte, su Memoria sobre los ríos navegables que fluyen al Marañón (1799), es otro documento de relevancia, entregado al gobernador Viedma el 20 de abril de 1799. En este texto, Haenke analizaba las vías fluviales que conectaban el interior del Alto Perú con la cuenca amazónica, subrayando su potencial económico y estratégico para el imperio español, sirviendo de esa manera a la corona que le mantenía un sueldo.

Sin embargo, el naturalista no se limitó a la descripción geográfica. En un tono crítico y reflexivo, evaluó la situación de las misiones religiosas en Santa Cruz y Mojos, señalando los abusos cometidos por algunos frailes y la ineficacia de ciertos métodos evangelizadores. Su visión revela un espíritu ilustrado, interesado en el progreso humano y en la educación racional de los pueblos indígenas, por encima del mero adoctrinamiento religioso.

Independencia
Victoria Regia Amazónica. Foto: temascbba

Producción científica

Haenke produjo una vasta obra, en su mayoría inédita, durante su vida. Muchos de sus hallazgos fueron descritos en correspondencia y también publicados en medios impresos. Su espíritu investigador lo llevó a recorrer amplios territorios y registrar diversos hallazgos, como una descripción que hizo sobre el Gran Cometa de 1807, avistado en el continente, sobre el cual reportó al Gobernador Intendente Francisco de Viedma, como indica en una carta al regresar de una “última y larga peregrinación de las montañas de los Andes”, hacia fines de ese año.

Entre sus principales manuscritos y publicaciones se destacan:

  • Introducción a la historia natural de la provincia de Cochabamba y circunvecinas con sus producciones examinadas y descritas (1799) —enviada al virrey del Río de la Plata junto con 40 cajones de muestras botánicas y minerales.
  • Descripción del Reino del Perú (publicada en 1901 por Ricardo Palma).
  • Memoria sobre el Marañón y sus afluentes.
  • Observaciones sobre el volcán de Arequipa.
  • Estudio de las aguas termales de Yura.
  • Descripción de las montañas de indios yuracarés.
  • Itinerario de Oruro a Jujuy.
  • Planos de Chulamani y Omasuyos.

Tras su muerte, parte de sus manuscritos fueron enviados a España y hoy se conservan en el Archivo del Real Jardín Botánico de Madrid (más de 7000 páginas en latín, alemán y español). Otros se encuentran en archivos de Argentina, Perú, Bolivia y República Checa. Su legado botánico fue recopilado en Reliquiae Haenkeanae seu Descriptiones et Icones Plantarum, editado entre 1825 y 1835 en Praga por Kaspar von Sternberg, con las especies que Haenke recolectó en América y Asia.

Medicina

Durante su larga permanencia en los territorios sudamericanos, Tadeo Haenke no solamente actuó como naturalista y explorador, sino también como un científico volcado a la medicina práctica, especialmente en tiempos de crisis. En su ya citada carta de 1810, Haenke describe cómo, a causa de las guerras napoleónicas y el bloqueo marítimo, las colonias quedaron sin acceso regular a medicamentos europeos. Ante esa emergencia, elaboró sales, extractos, esencias y preparados medicinales en los pocos momentos libres que permitía su actividad científica, produciendo fármacos más accesibles y de mayor calidad que los importados. Su casa, según relata, se convirtió en un “refugio para los menesterosos”, a quienes atendía gratuitamente y proveía de medicamentos costeados por él mismo.

Además de estas prácticas, Haenke desempeñó un papel fundamental en la introducción temprana de la vacuna antivariólica en las localidades donde residía. En 1806, antes de la llegada oficial de la Expedición Filantrópica de la Vacuna enviada por la corona, Haenke ya aplicaba la inoculación “andando por calles y plazas”, costeando vendajes y materiales para asegurar que la población —en especial la más vulnerable— quedara protegida contra la viruela. Su labor sanitaria fue tan decisiva que las autoridades virreinales le encomendaron intervenir en ámbitos que excedían su cargo, siempre con el objetivo de salvaguardar la salud pública en un territorio aislado y carente de suministros.

En resumen, Haenke se convirtió en un médico a la fuerza, e indispensable, cuya formación científica compensó a las carencias del sistema colonial en sus momentos más críticos.

Descripción de su obra dedicada a Cochabamba. Foto: temascbba
Investigaciones en el Alto Perú

Tadeo creció rodeado de libros y música, con una particular sensibilidad hacia la naturaleza, las montañas y los bosques de los Sudetes. Su talento precoz quedó en evidencia desde la infancia, lo que motivó que fuese enviado a Praga a estudiar desde sus once años. Obtuvo, para el año 1782, el título de Magíster en Física y Matemáticas (equivalente a un doctorado en nuestros días) y profundizó sus estudios en medicina y botánica. En esa capital tuvo cercanía con las ideas de la Ilustración, integrándose a grupos de intelectuales.

Posteriormente, se trasladó a Viena, donde dio continuidad a sus estudios de medicina y ciencias naturales, especializándose en botánica, química y mineralogía bajo la guía de los reconocidos científicos Nikolaus Joseph von Jacquin e Ignaz von Born. Allí también se integró en los círculos académicos y publicó sus primeras observaciones en latín en Collectanea ad Botanicam y Chemiam et Historiam Naturalem Vindobonae (1788), participando además en la revisión del Genera Plantarum de Linneo.

Independencia
Victoria Regia Amazónica. Foto: temascbba

Viaje por el mundo

Su reputación científica le valió ser incorporado al servicio de la corona española, y en 1789 fue seleccionado para integrar la expedición Malaspina, una de las empresas científicas más notables del siglo XVIII. Sin embargo, Haenke no alcanzó a embarcarse en Cádiz el 30 de julio de ese año y se unió a la gira en buque posteriormente, tras un viaje que lo llevó a cruzar el Atlántico y Sudamérica, para darles alcance en Valparaíso. A sus 28 años de edad, se convirtió en uno de los primeros naturalistas en recorrer por tierra el continente desde el Atlántico hasta el Pacífico. En una carta enviada a su maestro Jacquin le relató que “gracias a almas caritativas, no tuvo problemas al atravesar tremendas quebradas y sufrir la puna”.

En esta misión, de carácter ilustrado, recorrió América, Filipinas y Oceanía, recogiendo valiosa información geográfica y natural. Haenke desempeñó en ella un papel clave como naturalista y botánico, realizando estudios sobre flora, fauna y geografía en cada destino de la expedición. Para tal efecto, gozaba del sueldo de veinticuatro mil reales anuales.

Al completar el viaje de la expedición, de retorno en el Perú en 1793, obtuvo el consentimiento del virrey de Lima para continuar sus investigaciones de botánica e historia natural por las provincias del continente, volviendo a recorrerlo en viajes exploratorios, y optando finalmente por establecerse en Cochabamba, al centro del Alto Perú.

En una carta remitida al Gobernador Intendente de Cochabamba en 1810, Haenke explicó así esta etapa: “Cuántas hayan sido mis excursiones, mis trabajos, lucubraciones y fatigas, no es preciso que yo lo diga. A todo el reino hago testigo, y mucho más a este gobierno al que le consta que, entregado a continuas agitaciones, no he sido dueño de mis días sino para consagrarlos al tan útil cuanto importante objeto de mi encargo. De modo que puedo decir con toda verdad, y sin encarecimiento, que yo abandoné el delicioso regazo de mi madre patria, la protección de un Príncipe soberano, un destino ventajoso y honorífico, y las dulzuras de una familia que tiernamente me amaba, para mantenerme con el amargo pan que me ha proporcionado la Providencia en la penosa ocupación a que se me destinó”.

Descripción de su obra dedicada a Cochabamba. Foto: temascbba
Victoria Regia Amazónica. Foto: temascbba
Investigaciones en el Alto Perú
Descripción de su obra dedicada a Cochabamba. Foto: temascbba

Tadeo creció rodeado de libros y música, con una particular sensibilidad hacia la naturaleza, las montañas y los bosques de los Sudetes. Su talento precoz quedó en evidencia desde la infancia, lo que motivó que fuese enviado a Praga a estudiar desde sus once años. Obtuvo, para el año 1782, el título de Magíster en Física y Matemáticas (equivalente a un doctorado en nuestros días) y profundizó sus estudios en medicina y botánica. En esa capital tuvo cercanía con las ideas de la Ilustración, integrándose a grupos de intelectuales.

Posteriormente, se trasladó a Viena, donde dio continuidad a sus estudios de medicina y ciencias naturales, especializándose en botánica, química y mineralogía bajo la guía de los reconocidos científicos Nikolaus Joseph von Jacquin e Ignaz von Born. Allí también se integró en los círculos académicos y publicó sus primeras observaciones en latín en Collectanea ad Botanicam y Chemiam et Historiam Naturalem Vindobonae (1788), participando además en la revisión del Genera Plantarum de Linneo.

Viaje por el mundo

Su reputación científica le valió ser incorporado al servicio de la corona española, y en 1789 fue seleccionado para integrar la expedición Malaspina, una de las empresas científicas más notables del siglo XVIII. Sin embargo, Haenke no alcanzó a embarcarse en Cádiz el 30 de julio de ese año y se unió a la gira en buque posteriormente, tras un viaje que lo llevó a cruzar el Atlántico y Sudamérica, para darles alcance en Valparaíso. A sus 28 años de edad, se convirtió en uno de los primeros naturalistas en recorrer por tierra el continente desde el Atlántico hasta el Pacífico. En una carta enviada a su maestro Jacquin le relató que “gracias a almas caritativas, no tuvo problemas al atravesar tremendas quebradas y sufrir la puna”.

En esta misión, de carácter ilustrado, recorrió América, Filipinas y Oceanía, recogiendo valiosa información geográfica y natural. Haenke desempeñó en ella un papel clave como naturalista y botánico, realizando estudios sobre flora, fauna y geografía en cada destino de la expedición. Para tal efecto, gozaba del sueldo de veinticuatro mil reales anuales.

. Redacción:
Gunther Revollo Soria

Economista, cultor de la artes escénicas e investigador histórico

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