COB: resumen histórico del sindicalismo boliviano

La F.S.T.M.B. fue la organización sindical más combativa y esclarecida que sirvió de base para la fundación de la Central Obrera Boliviana, (COB) pocos días después de la victoria de la insurrección popular del 9 de abril de l952.

COB: resumen histórico del sindicalismo boliviano

QUIEN escribe estas líneas, fue dirigente de la COB en los dramáticos momentos del sindicalismo. Inicio del neoliberalismo y la imposición del D.S. 21060, que dejó en la calle a miles de trabajadores del subsuelo. Fue en el gobierno de Siles Zuazo, cuando en número aproximado a quince mil, trabajadores con sus clásicos guardatojos (cascos mineros), invadieron literalmente la ciudad de La Paz, en aquellos aciagos días conocidos como “las jornadas de marzo” en 1985. Meses después, 29 de agosto del mismo año, el nuevo inquilino del “Palacio Quemado”, Víctor Paz Estenssoro con su frase efectista de “Bolivia se nos muere”, impuso el ignominioso D.S. 21060 que delineó una nueva era político-económica bautizada como “neoliberalismo” y que cerraba un ciclo político estatal de larga data En dicho escenario, la COB de esa época, con sus yerros y aciertos, quizás arrepentido de su inmediato pasado, donde se le ofreció inclusive el co-gobierno, tuvo que sortear, una serie de obstáculos inevitables. La posición de la COB, fue siempre de independencia, tanto del poder político como de las muchas entidades partidarias, cumpliendo estrictamente lo que textualmente consignaban sus documentos básicos.

Estatuto Orgánico de la COB

 

En esta parte, me permito refrescar la memoria a quienes tienen hoy la responsabilidad de dirigir los destinos de la COB, transcribiendo literalmente lo que dice el  artículo cuarto de su estatuto orgánico, aprobado en el V Congreso Nacional: “Independencia de la COB como organismo de clase con relación al gobierno, partido político u otras formas de presión sectarias en su seno, que le permitan la elección o revocatoria de dirigentes, la adopción de tesis políticas, planes de trabajo, plataforma de lucha, pliegos de peticiones, etc.” Consiguientemente dicha organización, no podía ni puede tener filiación político-partidista determinada. La máxima organización obrera, recibió en su seno a todas las tendencias político-ideológicas. Desde la extrema izquierda hasta los partidos conservadores o considerados derechistas. En dicho marco plural, se aplicaba una democracia participativa, donde los conflictos y disensos se dilucidaban por mayoría. Fueron, por supuesto otros tiempos, donde la COB se convirtió en un semillero de dirigentes con pensamientos políticos disímiles, aunque respetando siempre al adversario.

Ahora bien, la Central Obrera Boliviana (COB), fundada un 17 de abril del año 1952, al influjo de la insurrección popular, es riquísima en experiencias y en historia. Fue siempre la vanguardia de los proletarios, de los explotados y de las mayorías nacionales empobrecidas. Su personalidad desde su nacimiento, fue el mantenimiento de una incólume identidad, como organismo plural, sin desviacionismos de ninguna clase. De respeto pleno a todas las corrientes ideológico-políticas que confluyeron en su seno. El debate ideológico estuvo siempre presente, con mucha altura, con sindéresis y sin tratar de destruir al adversario. Sabemos que en la historia de las sociedades y de las instituciones, sólo vive el que deja rastros y obras tangibles. Muchos verdaderos dirigentes sindicales con indiscutida personalidad, han dejado huellas profundas y enseñanzas que no se han diluido, no obstante el paso del tiempo. Dejaron una estela luminosa perdurable.

La COB fue  un escenario permanente de lucha política, donde los dirigentes “lobos esteparios” de gran conciencia sindical y calidad cognoscitiva, en el vasto campo del sindicalismo, dejaron obras que hoy constituyen historia.  Son pocos los escritores e investigadores que pudieron  “rescatar”, si bien vale el término, todo lo realizado en el pasado. Quedan, sin embargo, documentos escritos y libros celosamente acopiados en la biblioteca de COMIBOL, dirigido por el dilecto compañero Edgar “Huracán” Ramírez” y que, hoy más que nunca, deberían ser leídos por las nuevas “hornadas” de sindicalistas, que lo único que saben es oponerse a todo, sin previo análisis de coyuntura, menos aplicando teorías o tesis, que en el pasado reflejaban el pensamiento cristalino de los protagonistas en las sostenidas  lides socio-político sindicales.

Trayectoria del sindicalismo boliviano

 Siempre en la línea histórica, el año 1908, se creó la Federación Obrera de La Paz y cuatro años después la anarquista Federación Obrera Internacional (FOI). En resumen, la lucha obrera, principalmente minera, tuvo larga data. El primer reclamo salarial minero por la jornada de ocho horas de la FOI,  se presentó en octubre de 1919 en el distrito minero de Huanuni, el de mayor significación dentro de los movimientos sociales, cuando las principales minas de estaño estaban en manos del magnate minero Simón I. Patiño. (1860 – 1947).

 

El primero, nace en la minería extractiva del mineral de estaño y en las asociaciones de trabajadores artesanos y ferroviarios de principios del siglo XX. El segundo en el Primer congreso indigenista presidido por el líder aimara, Francisco Chipana Ramos, realizado en mayo del año 1945, durante el gobierno del presidente Gualberto Villarroel, asesinado un año después por la oligarquía de entonces en concomitancia con sectores supuestamente izquierdistas.

Recordemos que un 27 de mayo de 1900,  (comienzos del siglo XX), se funda en la ciudad de La Paz,  la “Sociedad de Obreros “El Porvenir”. Por esa misma época la “Sociedad de Obreros de la Cruz” y en 1905, la “Unión Gráfica Nacional”. Un año después, 15 de julio de 1906, los artesanos fundan en La Paz, el “Centro Social de Obreros”. Posteriormente se funda la “Sociedad Agustín Aspiazu” (en homenaje a uno de los pensadores más importantes del siglo XIX) y el “Centro Obrero de Estudios Sociales”, entidades que fueron la base para las futuras organizaciones sindicales en la parte occidental de Bolivia, aunque el Oriente (Santa Cruz, principalmente) tiene  también  su propia historia resumida en varios libros, uno de ellos escrita por el viejo dirigente sindical Ricardo Catoira.

  

En el inicio de la guerra del Chaco, (año 1932), es cuando se percibe una crisis social y una oposición a esa acción bélica. Obreros de fábricas textiles se organizan en una federación en 1942 y los choferes en una confederación nacional en mayo de 1936- Tres años después los trabajadores gráficos hacen lo mismo. Emilio Rocha, Félix Rodrigo y Trifonio Delgado, salen elegidos dirigentes de la “Conferencia Sindical de Trabajadores de Bolivia”.

 

Fue en ese tiempo, cuando en Oruro se conformó la “Sociedad Industriosa de Artesanos” que deriva en la Sociedad de Socorros Mutuos de Artesanos, que se autoproclamaba “revolucionaria”. También se organizó la “Federación Obrera de La Paz”, que no fue un sindicato. Cuatro años después. la “Federación Obrera Internacional” que se transformó en “Federación Obrera del Trabajo”, que perduró hasta 1936.

Fue importante para la organización de los sindicatos mineros, Colquiri, el 20 de enero de 1944, seguido por los de Huanuni,  penetrados, sin embargo, por el extinguido Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) y otras tendencias “nacifascistas” por influencia de Alemania e Italia.

 

Oruro, se convirtió en centro de agitación sindical y, por primera vez en Bolivia, se organizó un núcleo de lucha sindical en el centro minero de “San José”. Fue el tiempo donde se advierte una gran influencia anarquista y la aparición de periódicos obreros como “La protesta”.

 

El sindicato más antiguo fue el del sector gráfico (Unión Gráfica Nacional) que agrupaba a los trabajadores de las pocas y precarias imprentas tipográficas existentes en ese tiempo. Fue precisamente en la sede social de los trabajadores de las imprentas,  donde se fundó el 17 de abril del año 1952, la Central Obrera Boliviana (COB) y también los sindicatos ferroviarios que en el presente ya no existen, por la desaparición de los ferrocarriles en la zona occidental.

F.S.T.M.B y COB

 

El 15 de enero de 1938, se fundó el sindicato minero de Huanuni y el 11 de junio de 1944, la F.S.T.M.B (Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia) organismo vanguardista que tuvo como dirigentes sindicales más destacados, a Federico Escóbar,  “Macho Moreno”, Irineo Pimentel, Víctor López Arias, Simón Reyes Rivera, Oscar Salas Moya (ya fallecidos) Edgar Ramírez, Cirilo Jiménez, Guillermo Dalence, Justo Pérez, Juan Hoyos, José Pimentel y muchos otros de gran temperamento y convicción ideológica.

 

La F.S.T.M.B. fue  la organización sindical  más combativa y esclarecida que sirvió de base para la fundación de la  Central Obrera Boliviana, (COB) pocos  días después de la victoria de la insurrección popular del 9 de abril que concluyó con la asunción al poder del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Juan Lechín Oquendo, líder de la nueva organización obrera, fue nombrado ministro de Minería, Lo secundó otro dirigente minero de filiación “emenerrista”, Mario “Chapi” Torres Calleja. Encabezando la lista de dirigentes y por el tiempo de más de tres décadas, se encontraba el polémico líder minero Juan Lechín Oquendo, indiscutido aunque controvertido y casi vitalicio secretario ejecutivo, cuya personalidad era respetada por gobernantes, obreros y gente de clase media.

 

En la fundación “cobista”, estuvieron presentes organizaciones sindicales de mineros, fabriles, ferroviarios, gremiales, constructores, maestros, empleados particulares, estudiantes de secundaria, universitarios, campesinos con su dirigente Antonio Álvarez Mamani y otros. El 29 de abril del mismo año, mediante Decreto Supremo, el gobierno dispuso la reincorporación a sus fuentes de trabajo, de los trabajadores retirados por causas políticas o conflictos sociales (fuente “El rostro minero”). 

 

Juan Aguilar fue el primer dirigente de la llamada Confederación Boliviana de Trabajadores, que años después cambiaría de nombre por Central Obrera Boliviana (COB) como se la conoce hasta hoy.

 

La COB fue una organización más “salarialista” que contestataria, considerada vanguardia de los movimientos sociales obreros y de clase media, que tardíamente acogió en su seno a las organizaciones campesinas “tupac-kataristas”. Sin embargo, no como ocurre en nuestro tiempo, muchos de sus dirigentes le dieron otra tónica a la COB, especialmente en los campos culturales y de formación de cuadros sindicales e inclusive haciendo periodismo obrero, editando periódicos y boletines con el nombre de “Rebelión”.

 

 

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Sindicato y Sindicalismo

Se entiende por sindicato, como ente jurídico derivado del griego “síndicos”, “syn” que significa “con” y “dike” “justicia”. Por tanto “con justicia”. Mientras que sindicalismo “es una ideología que introduce base para la defensa de intereses de los trabajadores, subordinados o dependientes”. En Bolivia, esta es una constante en la vida sindical  desde los orígenes de los sindicatos que siempre fueron altamente politizados.

 

Existieron también divisiones por el carácter polémico a ultranza de sus miembros activos, dentro de la democracia sindical. Había amplia apertura a debates intensos. Estar presente en los debates de una asamblea, en especial, de trabajadores mineros y fabriles, era como recibir un baño ideológico donde se podían apreciar distintos y apasionados pensamientos políticos. Antes de los años cincuenta (posterior a la Guerra del Chaco), se percibe una notable influencia de ideologías internacionales, como el marxismo-leninismo y el trotskismo  por una parte, y la social democracia y el demo-cristianismo, por otra, claro con menor presencia.

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Masacre de obreros

En el distrito minero de Pulacayo, (8 de noviembre del año 1946), se reunió un congreso nacional del sector donde se aprobó una tesis antiimperialista y radical, redactada por Guillermo Lora, el malogrado líder del Partido Obrero Revolucionario (POR) de tendencia trotskista. Tres años después, 30 de mayo de 1949, se produjo la “Masacre de Huanuni”, donde murieron decenas de trabajadores y dirigentes. Durante el gobierno de Bautista Saavedra se produjo la primera “masacre de Uncía” y el 21 de diciembre de 1942 la “masacre de Catavi”, cuando el ejército masacró a trabajadores de las minas, entre ellos a la “palliri” María Barzola. En homenaje a esa funesta fecha, se conmemora todos los años, el “Día del Trabajador Minero”.

 

También trabajadores fabriles de La Paz (que exigían aumento de salarios, fueron reprimidos por el ejército y la aviación en Villa Victoria y el bosquecillo de Pura Pura, un 18 de mayo de 1950, durante el gobierno del presidente Mamerto Urriolagoitia. El saldo fue de numerosos muertos y heridos. En homenaje a dicha fecha, se conmemora el “Día del Trabajador Fabril”. A estos episodios tristes, se sumaría después, la masacre de San Juan, el año 1967, durante el gobierno del general René Barrientos Ortuño, quien redujo los salarios de los trabajadores de las minas, que coincidió con la insurgencia guerrillera en el sudeste boliviano, además de otros episodios donde los mineros se enfrentaron con soldados del Ejército y la Policía y soportaron intervenciones, estados de sitio, persecuciones y declaratorias de “territorios libres”.

Frente a las dictaduras

 

Sus luchas fueron varias veces reprimidas y muchos fueron los mártires de la clase obrera. Otros dirigentes buscaron sólo su conveniencia y figuración, “ansiosos de resolver su propio problema social y económico”. Fue una época difícil para el sindicalismo durante las dictaduras militares, unas prolongadas y otras cortas. La de Hugo Banzer  (1971 – 1978) que culminó gracias a la lucha de las mujeres amas de casa de las minas que realizaron una  histórica huelga de hambre. La corta dictadura civil militar de Alberto Natusch Busch (1979) que después de una masacre en las calles de La Paz, sucumbió por la férrea lucha del pueblo. Finalmente el 17 de julio de 1980, se inició la peor dictadura de todos los tiempos, que instaló en el Palacio de Gobierno al general Luis García Meza, hoy cumpliendo una condena de treinta años. Fue quizás la más sangrienta y la que estuvo vinculada al narcotráfico. En esas tres dictaduras, los dirigentes sindicales fueron asesinados, perseguidos, confinados, desterrados. La historia de las luchas sociales, obreras y populares, están aparejadas con la historia nacional no oficial.

Abundante literatura

 

Libros de Guillermo Lora, y de los ex dirigentes mineros Edgar Ramírez, Filemón Escobar y Arturo Crespo,  además de autores de otras publicaciones se encuentran reunidas en las bibliotecas de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia y Biblioteca del Congreso Nacional.

 

Trifonio Delgado, escribió en 1984 sobre las luchas obreras desde la fundación de Bolivia. Una narración cronológica de varios autores, entre ellos Alfredo Sanjinés quien en su “Quijote mestizo”, refiriéndose a la democracia que se vivía en 1860, afirma que “no había ninguna libertad, ni de imprenta ni de sufragio, ni igualdad de oportunidades para el trabajo y la única libertad que se permitía era de la pobreza y el hambre”

 

Rodolfo Salamanca Lafuente, periodista e historiador, afirmaba que “la cholada adormecida y engañada renació con el nuevo caudillo entorchado – Manuel Isidoro Belzu – y comenzó la elaboración de su propio destino”.

“Gonzalo Viscarra Pando sigue siendo fuente inagotable de historia sobre los procesos políticos, obreros y de prensa del país. Como periodista por más de 50 años, ha sido testigo de hechos históricos que marcaron a fuego la vida del país, hoy y desde su querida máquina de escribir recupera historia y la plasma para memoria de las nuevas generaciones”   

Redaccion:

Gonzalo Viscarra Pando

Gonzalo Viscarra Pando

Periodista y Escritor

escritorgvp@yahoo.es