EL PERIODISTA PUEDE SER EL ÁNGEL O EL DEMONIO
EL PERIODISTA PUEDE SER EL ÁNGEL O EL DEMONIO
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“La verdad y la falsedad”, obra del pintor belga Alfredo Stevens, 1823-1906. Hoy, hablar de verdad y posverdad es común. El presente artículo valoriza el aporte intelectual de fray Pedro de Anasagasti sobre el tema.
Simón Alberto Figueroa Reynaga
26 de diciembre de 2022
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EL PERIODISTA PUEDE SER EL ÁNGEL O EL DEMONIO

“El periodista puede ser el ángel o el demonio de la sociedad”, dice el franciscano misionero, periodista y escritor, Pedro de Anasagasti, en su libro “La verdad en el periodismo”, publicado en 1969. Y agrega: “sin verdad, el periodismo es una caricatura de profesión”

Ya entonces, Pedro, defendía con vehemencia el principio de la verdad como valor moral supremo e inalienable en el trabajo del periodista. Para él, la mentira era oficio del demonio, la verdad y el bien pertenecían a Dios. Anasagasti realizaba programas de reflexión en radio “San Rafael” en los años 70 donde lo conocí, cuando aún no existía el popular y poderoso internet.

Su llamado cobra hoy especial sentido cuando la revolución digital simplifica modelos de información, cambia paradigmas del periodismo tradicional, desfigura sus valores éticos y pone en entredicho la verdad. El fenómeno de la posverdad, desinformación, noticias falsas (Fake News) y la mentira con poder destructivo, inmoral, perverso y cobarde abundan en redes sociales

Cada día aparecen plataformas digitales y páginas web interactuando por internet con ilimitado acceso a tecnologías de información y comunicación dotadas de inteligencia artificial. Un meme o un gif, igual destruye imagen y prestigio del adversario sin derecho a reclamo. Ya no se necesita un ampuloso editorial escrito para emitir opinión.

Internet llegó para quedarse y su beneficio para la humanidad depende de quienes interactúan por este medio casi omnipresente en el planeta, ya sea difundiendo producción intelectual por el bien o para extender el mal.

En su libro “La tiranía de la comunicación”, el director del semanario “Le Monde Diplomatique”, Ignacio Ramonet, explica: “La información se ha convertido en una mercancía. Ya no tiene una función cívica”. Una persona con acceso a internet puede ser un “potencial periodista” sin previa formación y publicar infundios a gusto y sabor.

Mantener independencia y ética profesional es un reto para el periodista de hoy porque ejerce su misión bajo control de grupos empresariales mediáticos de ideología conservadora y presión de gobiernos populares de izquierda. En ambos casos, esos poderes han convertido la información en dirección política.

El norteamericano Patrick Butler, vicepresidente del Centro Internacional de Periodistas alerta: “No (se) está haciendo un periodismo independiente sino partidario, que no trata de informar al público sino de convencer al público para cambiar un gobierno.” (Marianela Palacios: “Universidades abogan por un periodismo ético”. El Nacional 26-6-03, A-5).

Pascual Serrano Jiménez, periodista y ensayista español? dice que los medios hegemónicos considerados cuarto poder, son un mero apéndice de grupos económicos empresariales, pero, más poderoso que los otros tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. “Basta observar la agresividad con la que han reaccionado ante las políticas progresistas en América Latina. Hoy la oposición a estos gobiernos no son los partidos políticos de la ideología contraria con su correspondiente militancia ciudadana, son los grandes medios de comunicación que se han convertido en actores políticos fundamentales”. (Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuscinsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa” . Editorial Península, Barcelona).

El periodista colombiano Mario Morales, profesor de Comunicación de la Universidad Pontifica Javeriana y columnista de “El Espectador”, reflexiona: “Hoy son más necesarios que nunca los medios de comunicación y periodistas fieles a su función democrática, a su responsabilidad ética y sus compromisos morales de autonomía, independencia y conciencia crítica, sobre la base de la honestidad”. (La ética periodística 2.0 en tiempos de incertidumbre fnpi.org/es/24/7/18).

En el caso de Bolivia, diremos: “El periodismo es una profesión de servicio a la sociedad; posee el atributo de la fe pública, y su ejercicio está garantizado por la CPE y sus leyes vigentes. Todo periodista está obligado a observar normas éticas en el desempeño de sus funciones”, expresa el Estatuto Orgánico del Periodista Boliviano de 1984. El Código de Ética Periodística de la FTPB de l991 y la Autorregulación garantizada por el Art. 107 de la CPE vigente desde 2007, rescatan principios filosóficos de la Ley de Imprenta de 1925.

El buen periodismo investiga, descubre la verdad y genera debate, afirman los maestros de la Fundación “Gabriel García Márquez” en diversos estudios de investigación y aconsejan seguir esta línea posibilitando un nuevo periodismo en América Latina y el Caribe frente a la desinformación y la manipulación. Cuando el auténtico periodista procesa y entrega información ética de calidad, ayuda a construir ciudadanía proactiva para tomar buenas decisiones y sustentar una democracia de mejor calidad.

El mejor escudo de todo buen periodista debe ser defender la primacía de la verdad con principios éticos y conciencia crítica, igual, mantener lealtad a su mandato de “atributo de fe pública”. Entonces, el periodista será ángel de la sociedad y no demonio, tampoco el periodismo será una caricatura de profesión como dejó entendido el religioso fray Pedro de Anasagasti.

. Redacción:
Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General de TEMAScbba, Miembro de la Sociedad de Editores y Redactores SER Cochabamba

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