“La verdad y la falsedad”, obra del pintor belga Alfredo Stevens, 1823-1906. Hoy, hablar de verdad y posverdad es común. El presente artículo valoriza el aporte intelectual de fray Pedro de Anasagasti sobre el tema.
“La verdad y la falsedad”, obra del pintor belga Alfredo Stevens, 1823-1906. Hoy, hablar de verdad y posverdad es común. El presente artículo valoriza el aporte intelectual de fray Pedro de Anasagasti sobre el tema.
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Pedro de Anasagasti fue un extraordinario sacerdote, excepcional periodista y un gran amigo de los periodistas sindicalizados en cuyo gremio sus reflexiones siempre fueron recibidas con respeto y admiración. Su mensaje siempre fue: la verdad dignifica la profesión del periodista.
Simón Alberto Figueroa Reynaga
16 de marzo de 2024
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ÁNGEL O DEMONIO ¿QUÉ ES EL PERIODISTA?

“El periodista puede ser el ángel o el demonio de la sociedad”, dice el franciscano misionero, periodista y escritor, Pedro de Anasagasti, en su libro “La verdad en el periodismo”, publicado en 1969. Y agrega: “sin verdad, el periodismo es una caricatura de profesión”.

Ya entonces, Pedro, defendía con vehemencia el principio de la verdad como valor moral supremo e  inalienable en el trabajo del periodista. Para él,  la mentira era oficio del demonio, la verdad y el bien pertenecían a Dios. Anasagasti realizaba programas de reflexión en radio “San Rafael” en los años 70 donde lo conocí, cuando aún no existía el popular y poderoso Internet.

 Su llamado cobra hoy especial sentido cuando la revolución digital simplifica modelos de información, cambia paradigmas del periodismo tradicional, desfigura sus valores éticos y pone en entredicho la verdad. El fenómeno de la posverdad, desinformación, noticias falsas (Fake News) y la mentira con poder destructivo, inmoral, perverso y cobarde abundan en redes sociales

Cada día aparecen plataformas digitales y páginas web interactuando por Internet  con ilimitado acceso a tecnologías de información y comunicación dotadas de inteligencia artificial. Un meme o un gif, igual destruye imagen y prestigio del adversario sin derecho a reclamo. Ya no se necesita un ampuloso editorial escrito para emitir opinión.

Internet llegó para quedarse y su beneficio para la humanidad depende de quienes interactúan por este medio casi omnipresente en el planeta, ya sea  difundiendo producción intelectual por el bien o para  extender el mal.

En su libro “La tiranía de la comunicación”, el director del semanario “Le Monde Diplomatique”, Ignacio Ramonet, explica: “La información se ha convertido en una mercancía. Ya no tiene una función cívica”. Una persona con acceso a Internet puede ser un “potencial periodista” sin previa formación y publicar infundios a gusto y sabor.

Mantener  independencia y ética profesional  es un reto para el periodista de hoy porque ejerce su misión  bajo control de grupos empresariales mediáticos de ideología conservadora y presión de gobiernos populares de izquierda. En ambos casos, esos poderes han convertido la información en dirección política.

El norteamericano Patrick Butler, vicepresidente del Centro Internacional de Periodistas alerta: “No (se) está haciendo un periodismo independiente sino partidario, que no trata de informar al público sino de convencer al público para cambiar un gobierno.” (Marianela Palacios: “Universidades abogan por un periodismo ético”. El Nacional 26-6-03, A-5).

Pascual Serrano Jiménez, periodista y ensayista español​ dice que los medios hegemónicos considerados cuarto poder, son un mero apéndice de grupos económicos empresariales, pero, más poderoso que los otros tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. “Basta observar la agresividad con la que han reaccionado ante las políticas progresistas en América Latina. Hoy la oposición a estos gobiernos no son los partidos políticos de la ideología contraria con su correspondiente militancia ciudadana, son los grandes medios de comunicación que se han convertido en actores políticos fundamentales”. 

El periodista colombiano Mario Morales, profesor de Comunicación de la Universidad Pontifica Javeriana y columnista de “El Espectador”, reflexiona: “Hoy son más necesarios que nunca los medios de comunicación y periodistas fieles a su función democrática, a su responsabilidad ética y sus compromisos morales de autonomía, independencia y conciencia crítica, sobre la base de la honestidad”. (La ética periodística 2.0 en tiempos de incertidumbre fnpi.org/es/24/7/18).

En el caso de Bolivia, diremos: “El periodismo  es una profesión de servicio a la sociedad;  posee el atributo de la fe pública, y  su ejercicio está garantizado  por la  CPE y sus leyes vigentes.  Todo periodista está obligado a observar normas éticas en el desempeño de sus funciones”, expresa el Estatuto Orgánico del Periodista Boliviano de 1984. El Código de Ética Periodística de la FTPB de 1991 y  la Autorregulación garantizada por el Art. 107 de la CPE vigente desde 2007, rescatan principios filosóficos de la Ley de Imprenta de 1925.

El buen periodismo investiga, descubre la verdad y genera debate, afirman los maestros de la Fundación “Gabriel García Márquez” en diversos estudios de investigación y aconsejan seguir esta línea posibilitando un nuevo periodismo en América Latina y el Caribe frente a la desinformación y la manipulación.  Cuando el auténtico periodista procesa y entrega información ética de calidad, ayuda a construir ciudadanía pro activa para tomar buenas decisiones y sustentar una democracia de mejor calidad.

. Redacción:
Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General de TEMAScbba, Miembro de la Sociedad de Editores y Redactores SER Cochabamba

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