El resultado de las elecciones subnacionales es contundente: no hay partido político hegemónico con capacidad de controlar gobernaciones y alcaldías porque el voto fue disperso reflejando más las preferencias personales y el prestigio de algunos candidatos.
La democracia, con sus virtudes y defectos mantuvo su fortaleza en cuyo escenario el espíritu cívico y la madurez política de los votantes en la ciudad y el campo fueron determinantes para reflejar a los gobernantes la imperiosa necesidad de superar con urgencia la aguda crisis económica.
Las alianzas electorales conformadas de manera forzada e improvisada sin claridad de liderazgo es resultado de la patética ausencia de partidos políticos fuertes, cuya amarga realidad, ya se mostró en los comicios nacionales donde participaron sin vida orgánica ni militancia registrada.
Las tradicionales fuerzas políticas conservadoras y progresistas también fracasaron en octubre de 2025 al incumplir requisitos indispensables contemplados en la Ley Electoral y lo mismo sucedió en las recientes subnacionales.
Estas alianzas tomarán control de gobernaciones y alcaldías con siglas esporádicas sin trayectoria política. Son agrupaciones conformadas entre “moros y cristianos” obligados a consensuar para alcanzar exitosa gobernanza
Así, un claro perdedor en las subnacionales fue Rodrigo Paz Pereira al no conseguir una estructura política-partidaria sólida en niveles regional y local con miras a su proyecto nacional. El presidente Paz no tiene partido político, tampoco fuerza parlamentaria frente a la oposición dispersa.
Pero, al no existir hegemonía política, tampoco oposición radical, Paz Pereira puede articular con ventaja diversas políticas de Estado favorables a la mayoría del pueblo.



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