POLÍTICOS FRAUDULENTOS

La confrontación político-partidaria seguirá en aumento y prevalecerá en redes la posverdad para manipular y desacreditar al adversario buscando sólo intereses mezquinos. Es hora de pensar en Bolivia.

POLÍTICOS FRAUDULENTOS

Vergonzosa ambición de poder y conducta factual de grandeza mostraron los políticos del pasado remoto que reaparecieron para ser protagonistas de la campaña electoral en curso ofertando promesas y vendiendo ilusiones con discursos de confrontación y violencia verbal que al final fueron de frustración porque no se logró la ansiada unidad de la oposición para enfrentar al partido de gobierno.

Al cierre del plazo para inscribir alianzas políticas (23.59 p.m. del martes 13) con miras a  las elecciones 2019,  quedó claro la presencia de tres grandes polos o conglomerados políticos que pueden ubicarse como de centro izquierda, derecha o centro derecha y de izquierda y quedó al descubierto el burdo disfraz de las plataformas ciudadanas que en su mayoría respondían a partidos políticos con algunas excepciones. La esperada unidad de la oposición sigue pendiente y es previsible que no sea posible en el futuro por la diferencia de visión de país, enconos personales e ideologías diametralmente distintas. En los hechos surge en el país una nueva realidad política al acatar las disposiciones del TPE de inscribir alianzas por primera vez en la historia nacional, hecho que fortalece el sistema de partidos políticos con otras reglas de juego.

Las plataformas no pudieron articular un proyecto de nación ni definir un candidato que debía ser un líder joven “sin cola de paja que incendiar”. Eran la esperanza de las nuevas generaciones, de los milenios que repudiaban la palabra política y político. Se  autodefinían genuina representación de la ciudadanía sin merecerlo, porque una mayoría de ellos figuran, ahora,  en las alianzas de Mesa-Revilla (Comunidad Ciudadana) y Costas-Doria Medina (Alianza Bolivia dijo No). Atrás quedaron Jaime Paz Zamora, Víctor Hugo Cárdenas, Johnny Fernández y Norma Piérola. Los “políticosaurios”  con bajos instintos supieron manejar las Plataformas para agudizar la confrontación y reagruparse después como Partido. ¿Con qué moral se puede ahora reclamar por el 21F?

Sin duda, no habría motivo para ningún comentario si esa actitud distópica no causaría hilaridad, confusión, decepción, frustración y rabia en la opinión pública. (Distopía: …“representación imaginaria de una sociedad futura con características negativas que son causantes de alienación moral”, José María Merino, narrador, poeta, ensayista y académico de la RAE, Wikipedia)

Se supone que el político profesional con trayectoria reconocida  es un ciudadano común que representa a otros ciudadanos, es mediador y luchador por el  bienestar de una sociedad más justa frente poder establecido. Pero si goza de poder, abusivo y soberbio es un político fraudulento.  El político que besa a niños, baila y extiende sus manos a los ancianos en campaña electoral y no regresa a ellos, es un es mercader, un encomendero que sólo busca votos para vivir de la planilla del Estado.

 Muchos políticos no son respetados porque carecen de valores morales, principios de dignidad, honor y ética, incapaces de distinguir el bien del mal y en Bolivia hay muchos que viven como  activistas profesionales, astutos, hábiles, mentirosos, megalómanos, provocadores y confrontacionales que rayan con la psicopatía política,  síndrome que afecta la naturaleza humana sin ser específicamente una enfermedad. La locura puede tratarse clínicamente, la psicopatía política, NO. “Desde el punto de vista de la psicología, la psicopatía es un trastorno de la personalidad en el que existe una falta total de empatía, una postura egocentrista y al mismo tiempo una conducta parasitaria en tanto y en cuanto la vida social se basa en la manipulación del prójimo. El psicópata cosifica al otro, lo reduce a algo no humano y por eso no siente remordimientos. Es por esto por lo que la psicopatía, a mi modo de ver, aparece como el mejor rasgo de la mayoría de los políticos actuales; les describe”. (Antonio Guerrero, Diario 16, El Diario de la Segunda Transición, 20/06/18)

Tras fracasar el sistema de partidos políticos en la década del 90, que irónicamente se llamaba “partidocracia”, nacieron las agrupaciones ciudadanas con nuevos líderes que igual se volvieron políticos sin imaginación y no hubo el esperado cambio de estructuras en el país. Bolivia y otras naciones latinoamericanas fueron sacudidas por la economía neoliberal basada en la privatización de empresas con nombre de “capitalización” con grandes beneficios para sus artífices, mientras aumentaba la pobreza. Fue necesaria la aprobación de otra Constitución Política del Estado mediante una Asamblea Constituyente para recuperar el dominio estatal sobre los recursos naturales y las industrias estratégicas. Pero las mieles del poder de los estrategas del cambio provocaron contradicciones dialécticas por la insistencia de prorrogarse en el mandato presidencial, lo que indignó a una mayoría que votó por un rotundo NO el 21 de febrero de 2016. Hoy la visión política tiene otra dimensión.

“Es indispensable la reformulación del rol de los partidos políticos, tanto en su función de mediadores con el poder del Estado como en su propia estructura interna, que no responde a los requerimientos del momento histórico que vivimos “, afirmó el candidato presidencial del FRI ahora Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa. (Los Tiempos, 4/11/12) Sobre el fracaso de formar alianza con otros partidos agregó que no se puede repetir la experiencia del cuoteo ni compararse con una megacoalición. (Declaración a los medios al salir del TSE, 13/11/18)

Los partidos políticos de oposición están obligados a presentar proyectos de desarrollo socioeconómico y financiero diferente al modelo socialista, comunitario y productivos del MAS. Si alguna coalición reemplazaría a Evo en el poder, lo primero que tendría que proponerse es convocar a una Asamblea Constituyente para cambiar el nombre del Estado Plurinacional y volver a República.  El quid de la cuestión más importante ¿desnacionalizar las empresas estatales? ¿Olvidarse del retorno al mar con soberanía? Tres símbolos que abandera Evo. De lo contrario se verían obligados a profundizar lo hecho hasta hoy.

Tras el adiós a las plataformas que renegaron  de su nacimiento y ahora son partidos políticos, sólo se avizora  tres modelos políticos con sus respectivos líderes, Comunidad Ciudadana (Centro izquierda), Bolivia dijo NO (Derecha) y MAS (izquierda). Es mejor un moderno sistema de partidos políticos con ideologías definidas, con estatutos orgánicos y fieles militantes, eliminando para siempre el transfugio y el mercantilismo de la política.

Redaccion:

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Simón Alberto Figueroa Reynaga

Periodista, Editor General Revista TEMAS cbba

cochabamba.safi@gmail.com